AOI NO UE - YUKIO MISHIMA

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AOI NO UE - YUKIO MISHIMA

Mensaje  Gabriel_Sarando el Vie Mar 12, 2010 8:11 pm

Centro Cultural San Martín Sala Enrique Muiño
Abril/Mayo 1986


Actores: Maria Victoria Olivares, Juan Vitali,
Noriko Sakugawa y Marylin Olivares.
Musica: Luciano Verio y Katy Berberian.
Piano: Oscar Baigorria.
Vestuario: Juan Carlos Sapia Renzo.
Maquillaje: Manuela Schellander
Iluminación: Rudy Nunciato.
Dirección y puesta en escena: Gabriel Sarando.
Producción: Javier Torre cENTRO cULTURAL gENERAL sAN mARTIN.
Producción ejecutiva: WILMAP.





(texto del programa)




Barakei

"Torturado por las rosas"




"El suicidio, donde chocan las necesidades de la vida y las consecuencias de los sueños, aparece como el sobresalto de un espíritu que pide a la muerte ser liberado de la nada."
Maurice Pinguet. La mort volontaire au Japon.

Lady Aoi es la primera incursión en la densa obra de Mishima que se realiza en nuestro país. Recientemente homenajeado en Cannes por una producción de Coppola-Schrader, el escritor japonés más controvertido de la postguerra es el protagonista de un boom literio internacional.
Desgarrado por las contradicciones de la modernización y la ingerencia americana, Mishima se suicidó después de tomar el comando de la primera guarnición militar de Tokyo, el 25 de noviembre de 1970.
A pesar de la difusión de su obra literaria, sus piezas de "Teatro Noh Moderno" han permanecido desconocidas en Occidente -con la excepción de algunas representaciones en New York y París.
El teatro de Mishima ha sido calificado como "teatro literario" pero el prefería hablar de "teatro del crimen" o "estética del crimen"; una alusión a la crueldad escénica que, por momentos, recuerda la dramaturgia de Artaud y su célebre "teatro de la crueldad".
La influencia de la tragedia griega y del pathos nietscheano también son importantes para comprender su recreación de las antiguas piezas de Noh, el teatro clásico de Japón. Los resultados de esta confluencia produjeron el llamado ciclo de "Teatro Noh Moderno", representado en Japón por la gran compañía de teatro literario Bungaku za.

Aoi no Ue constituye una de estas expresiones de crueldad sacrificial llevadas a la escena; el objeto del sacrificio es la ilusión del amor que se despliega en el escenario como una fuerza fantasmal.
Las dramatis personae son las mismas que hace ya cinco siglos habitaban los escenarios del teatro budista representado ante la corte del Shogun en Kyoto. Aoi la princesa embrujada, Hikaru el príncipe esplendoroso; la dama Rokujo, fantasma vengativo de la amante despechada, son como marionetas arquetípicas de un triángulo amoroso que se repite desde el lejano mundo de Heian Kyo, en el siglo XII, hasta el presente de una modernidad alienada que tiene su escenario en una clínica psiquiátrica de Tokyo.

Hegel dijo que la historia se repite dos veces, una vez como tragedia y otra vez como farsa, Mishima explora este límite de la repetición que concluye en lo tragicómico. En una conversación con el escritor Jun Ishikawa, Mishima observaba, ya próximo al final: "entro en escena dispuesto a hacer llorar a la audiencia y en vez de llorar, rompen en carcajadas". Ahora, una cez más, me parece oir la risa ronca de ese hombre extraño, Yukio Mishima.

Lady Aoi fue escrita en el primer período de actividad literaria de Mishima. El hombre que se haría famoso por su ataque a la decadencia del Japón moderno; el fundador de la Sociedad Tatenokai, no se ha manifestado aún. El Mishima de esta época es un romántico decadente; homosexual promiscuo recorre los bares de Ginza y escribe sobre el amor o, mejor dicho la imposibilidad de amar.
Lady Aoi es un poema teatral en alusión al amor imposible; la niña dormida, la princesa inaccesible, es la misma adolescente que lo paraliza en "Confesiones de una máscara". Hay una frialdad glaciar inherente al amor perfecto que volverá a manifestarse obsesivamente en "Nieve de Primavera", la primera novela de su gran tetralogía "El Mar de la Fertilidad". El artista desea algo inalcanzable, la perfección, la pureza, la virginidad. Amor ideal, amor imposible, la búsqueda de la perfección termina en la soledad.
Al comienzo de las "Confesiones de una máscara", Mishima cita a Dostoievsky: "El hombre parte en búsqueda de la virginidad y termina en Sodoma". Lady Aoi es una alusión a este itinerario: Hikaru llega en búsqueda de la niña que duerme y termina encontrando al fantasma. Hikaru/Mishima vive entre fantasmas. En la misma época sostiene una relación amorosa con Utaemon, un impersonator de mujeres u Onnagata. "Torturado por las rosas" aparece en el álbum de fotografía que le dedica Eikoh Hosoe; travestido de San Sebastiám, atravesado por las flechs de Eros, maniatado, demente.
El genio de este hombre es tan grande como su sufrimiento; atormentado por una identidad imposible los años sesenta lo llevan al travestismo político. El decadente se vuelve guerrero, en la soledad de la máscara descubre una vía de redención. Para el sujeto exótico de un mundo que desaparece sólo queda la certidumbre de la muerte. Privado de identidad morirá como otro, para los otros; por su país, en el que había vivido como un extranjero.
Después del desenlace fatal su madre le ruega a su biógrafo, Scott Stokes: "No lo juzguen, hizo lo que siempre había querido hacer".





Ante la mirada estupefacta del rebaño: Mishima, el loco, el extremista, grita su patriotismo desencajado. Para sus amigos que le conocen queda el drama del hombre torturado por las rosas.
Algunos mueren de odio, otros de amor. Lady Aoi es una evocación de esta muerte de amor que espera al que parte en busca de la virginidad.
Ahora, el humo de los sacrificios se ha disipado, la crueldad religiosa que alcanza en nuestro siglo su expresión mas brutal ha cobrado ya muchas víctimas "políticas". La política se ha vuelto nuestra máscara fácil, el consuelo ante un mundo desprovisto de amor. Mishima, el suicidado de la sociedad, no pudo escapar a ldestino moderno: morir en el teatro de la política.
Más allá de las fronteras del nihilismo, en la tierra inexplorada de los sueños, se abre el Mar de la Fertilidad. Esos cráteres helados que Tycho Brae descubrió para nosotros, sirvieron de toponimia para los cuatro volúmenes del testamento literario que fue entregado al editor el mismo día de su muerte. "El Mar de la Fertilidad pretende sugerir ese árido mar de la luna que desmiente su nombre y, si se quiere llegar más lejos, superpone la imagen del nihilismo cósmico a la del mar fértil".

Mishima marchó a la muerte después de terminar el último volumen de su obra. La página final está firmada "25 de noviembre de 1970. Fin. El Mar de la Fertilidad". Sobre la mesa de su escritorio, Yukio dejó unas pocas palabras escritas de su puño y letra: "La vida humana es limitada pero a mi me gustaría vivir eternamente".

Gabriel_Sarando
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