Manuscritos Póstumos de Charles Baudelaire.

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Manuscritos Póstumos de Charles Baudelaire.

Mensaje  Gabriel_Sarando el Lun Feb 22, 2010 9:55 am

Prólogo 1ra parte






ADVERTENCIA


Para mí, un libro fue siempre igual a un viaje y el viaje, una forma de escribir un libro. Este libro comenzó como un estudio de las relaciones entre el viaje y la literatura. Jane y Paul Bowles fueron la primera estación; Baudelaire, la segunda. El título: Fragmentos de un Viaje hacia la Nada pertenecía originalmente a esa obra que nunca fue terminada.
En 1974 yo había recorrido las mismas estaciones que Baudelaire en su viaje fantasmal: Bruselas, Gand, Bruges. Aunque para mí, nunca tuvieron nombre valón sino flamenco. Puede resultar increíble pero, este viaje había sido olvidado —sepultado entre otros viajes—, hasta que, la imagen de la Grand Place en una mañana de otoño —con su pulcritud provincial y sus palomas—, volvió a mí una tarde, mientras leía Pauvre Belgique. Entonces recordé aquellas horas en el Trans Europe, los días en Bruselas y en el país flamenco. Baudelaire no se equivocaba al hablar de Bruge la mort. Ville fantôme. Ville momie. Bruges sigue detenida en el tiempo, con sus canales y sus cisnes inmóviles.
Nunca conocí la iglesia de Saint Loup en Namur, ese monumento al Barroco que Baudelaire tanto admiraba. Pero en Gand, el viajero desprevenido se dejó arrastrar por ese ritmo vacío del planeta belga. Hay en Bélgica algo mortuorio y angustiante. No es el mejor lugar del mundo para encontrarse con la parte correcta de la propia desesperación.


Gabriel Sarando. Buenos Aires, 27 de abril de 1999.




Fragmentos de un Viaje hacia la Nada


O mort, vieux capitaine, il est temps! Levons l’ancre!
Ce pays nous ennuie, ô Mort! Appareillons!
Si le ciel et la mer sont noirs comme de l’encre,
Nos coeurs que tu connais sont remplis de rayons!

Verse nous ton poison qu'il nous réconforte!
Nous voulons, tant ce feu nous brûle le cerveau,
Plonger au fond du gouffre, Enfer ou Ciel, qu'importe?
Au fond de l'Inconnu pour trouver du nouveau!

Charles Baudelaire. Le Voyage VIII.(1)




La conjura de los necios


"Este polvo venerable, fue profanado, tamisado, atenuado por una mano pudibunda, en represalia, seguramente, por las ardientes lámparas del Desprecio, con las que el terrible Visitado había trabajado durante toda su vida la piel del burgués".
Leon Bloy. Gil Blas, 29 de septiembre de 1892.

"Entre las inestimables Psicologies de la Décadénce, ‘mi corazón al desnudo’, sobresale dentro del género de escritos que en el caso de Schopenhauer y de Byron han sido quemados".
Nietzsche a Peter Gast. Niza, Pensión de Genève,
26 de febrero de 1888.


Ciertas notas de Byron o Schopenahuer nunca más verán la luz del día, sin embargo, el azar y los cuidados de unos pocos devotos han permitido conservar otros textos condenados a las llamas. La forma milagrosa en que estos escritos fueron sustraídos a la destrucción primero y a la censura que se abatió sobre ellos después, justifican la satisfacción de verlos editados correctamente en español.
Ninguna de las terribles palabras que leeremos a continuación puede justificar la censura infamante, el retoque o la conspiración del silencio que se abatió sobre los últimos escritos de Baudelaire: Fusées, Mon coeur mis à nu, publicados como “diarios íntimos”, expurgados de su contenido subversivo y blasfemo fueron —al decir de León Bloy—, tamizados y recortados por la mediocridad de los editores y críticos. En un texto —escrito en 1888 en ocasión de la publicación de Fusées— Bloy acusa al primer editor, Eugène Crépet, de "bibliófilo tumulario... poseedor de las reliquias del más altivo de todos los genios /que se ha permitido/ tacharlas de acuerdo con su fantasía... Este polvo venerable fue profanado, tamisado, atenuado, por una mano pudibunda, en represalia, seguramente, por las ardientes lámparas del Desprecio, con las que el terrible Visitado había trabajado durante toda su vida la piel del burgués".(2)

Esta obra maldita en la que no se debe olvidar los amargos e hirientes comentarios sobre Bélgica —Pauvre Belgique—, parecen conformar una unidad en la que se refleja el mismo tono de alma dominado por la soledad y el resentimiento.
Así acabó sus días uno de los poetas más consistentes de la historia: ahogado por su desprecio contra la canalla literaria y la mediocridad del gusto burgués. No es de extrañar que sus comentarios amargos hayan sido tomados por los exabruptos de un sifilítico; otro tanto se dirá de los fragmentos póstumos de Nietzsche.
Ahora sabemos que Nietzsche leyó con interés los manuscritos póstumos de Baudelaire y que, entre el fin del invierno y la primavera de 1888, poco antes de su propio derrumbe, tomó copiosas notas de las observaciones contenidas en Fusées y Mon coeur mis a nu; a las que califica de “inestimables entre las Psicologías de la Decadencia”.(3) También sabemos que, dichas notas —casi ochenta—, fueron importantes en el período de elaboración de su obra inconclusa publicada póstumamente con el título de "La Voluntad de Poder".
Hay una última y gran similitud entre todas las diferencias que separan a los dos desdichados: la búsqueda de la salvación espiritual a través de una religión privada, concebida en el secreto y el estupor, como antídoto del desprecio y el resentimiento asfixiantes; de la soledad y la decadencia inaceptables. Esta “doctrina secreta” que Nietzsche susurra estremecido a sus más íntimos y que Baudelaire compartió quizás con Capé, su encuadernador, a quien sitúa entre el grupo de los iniciados.
Los textos de Baudelaire produjeron un efecto explosivo entre los “bien pensantes” de la época. En 1887, cuando fueron publicados por primera vez, la memoria del proceso contra las Flores del Mal aún no se había desvanecido, la gente leía a Anatole France y, Claudel, después de haber pasado por un desgarramiento similar al de Baudelaire, se había convertido al Catolicismo. No es difícil imaginar el clima de mojigatería que dominaba la cultura oficial de fin de siglo. En ese contexto, el “sadismo de la blasfemia” —como lo llamaría más tarde Proust(4)—, habría de caer como una bomba en el medio de “la canalla literaria”.
Previniendo una venganza de la prensa, el primer editor Eugène Crépet había cortado los pasajes más violentos, especialmente la mención de varios periodistas y escritores. La pobre George Sand, que ya no podía defenderse, recibió en cambio el peor tratamiento y las líneas más insultantes de Baudelaire sobre ella fueron respetadas integramente. Esto habla a las claras de que la actitud de Crépet fue, más que nada, dirigida a atenuar las críticas de los periodistas y no a defender a los que, justa o injustamente, Baudelarie hubiera atacado.
La reacción de la prensa no se hizo esperar, el primero de junio de 1887, Ferdinand Brunetière escribió —para la Revue des Deux Mondes—, un artículo lapidario en el que acusaba a Baudelaire de banalidad y calificaba a Mon coeur mis a nu, de “diario de la impotencia”.
Poco tiempo después —el 4 de julio de 1887—, en el mismo tono, Jules Lemaitre trataba a los “pensamientos” de Baudelaire como “balbuceo pretencioso y lamentable”.
Los necios vomitaban su resentimiento y, las revistas se prestaban gustosas a propinar golpes a quien las había vituperado en sus memorias. Anatole France, por su parte, adoptó una posición intermedia: “se trata de un hombre detestable, lo acepto. Pero es un poeta, y en ese aspecto es divino”.(5) Algunos trataban de tomar distancia de la conjura, mientras que otros preferían callar.
Claudel fue una de las pocas voces que se manifestó con respeto por Baudelaire: "He leído los Escritos Póstumos de Baudelaire y no ví más que al poeta —preferido para mí a todos los franceses— que había encontrado la fé en sus últimos años, debatiéndose entre las mismas angustias y los mismos remordimientos que yo".(6)

Todavía a principios de siglo, el destino se empeñaba contra los manuscritos. En 1908, Jacques Crépet se permitió reeditar las obras póstumas de Baudelaire incluyendo en ellas una cantidad apabullante de notas de Pierre Louÿs, quien cubrió los textos con expresiones tales como “demente”, “absurdo”, “imbécil”, etc.
Así Baudelaire tuvo dos editores: uno pudibundo y mezquino que lo censuró y otro desfachatado que invadió sus obras de comentarios canallescos con absoluta impunidad.
La conjura de los necios no termina allí, aun faltaban otros corifeos; el propio André Gide no hesitó en sumarse a la leyenda negra: “Baudelaire no es un pensador... no hay una sola línea de sus Diarios Intimos, que no sea una lamentable tontería”.(7)
La suerte estába hechada, los fragmentos, disjecta membra de la obra en proceso de Baudelaire, fueron transformados en balbuceos solitarios del poeta, “diarios íntimos”, sin ninguna trascendencia y ninguna significación para la obra “bella” y aceptable del prócer que ya contaba, a la sazón, con su propia estatua.


Papeles perdidos

"Este paisaje es un manuscrito
donde la frase más bella ha sido cortada ..."
Fernando Pessoa. Hora Absurda.


Las hojitas de papel que fueron encontradas en la última residencia del poeta, el Hôtel du Grand Miroir, en Bruxelles, estaban numeradas y, sólo dos de ellas estaban fechadas. Mme Aupick las trajo de vuelta a Honfleur después del derrumbe e internación de Baudelaire. Allí permanecieron y, luego de su muerte Poulet Malassis las volvió a numerar y clasificar en dos grandes proyectos: Fusées y Mon coeur mis a nu. Además se encontraron tres textos, difíciles de clasificar; el más importante de ellos es el que conocemos como Pauvre Belgique, una serie de artículos de periódico con comentarios diversos, marginalia, poemas y sátiras. Todo ello saturado de blasfemias contra los belgas, en un estilo que recuerda al "humeur belge" —o fanfarroneo contra los belgas, común en el París actual—. Pero, en los comentarios de Baudelaire, la ironía ha sido forzada hasta el delirio, como si toda la actividad mental del poeta se hubiera remitido a ese único pensamiento: herir al mundo a través de Bélgica.
Los otros dos pequeños proyectos, llamados respectivamente Higyène, Consciènce, Moral e Higyène,Projèts; fueron adjuntados originalmente a Mon coeur mis a nu. Posteriormente, Jacques Crépet los integró a Fusées.
Estos textos menores marcan la aparición de un sentimiento de culpabilidad creciente relacionado con el recrudecimiento de los síntomas luéticos. La génesis de estos comentarios moralizantes es el famoso anticipo del ictus sifilítico registrado en los fragmentos con dos entradas simultáneas.
La primera en Cohetes, higiene, proyectos 23.3.: "Tanto en lo moral como en lo físico, tengo siempre la sensación del abismo, no solamente del abismo del sueño, sino del abismo de la acción, del sueño, del recuerdo, del deseo, del remordimiento, de lo bello, del número, etc. He cultivado mi histeria con placer y terror. /Hoy/ Ahora, siempre tengo vértigo y hoy; 23 de enero de 1862, he recibido una advertencia singular: sentí pasar sobre mí el soplo del ala de la imbecilidad.

Esta entrada remite al primero de los paratextos Higiene, Conducta, Método, Moral 1.1.: "¡A Honfleur, lo más rápido posible, antes de caer más bajo! ¡Qué de presentimientos y de signos ya enviados por Dios de que ha llegado la hora de actuar urgentemente, de considerar el minuto presente como el más importante de todos y de transformar en perpetua voluptuosidad mi tormento ordinario, es decir el Trabajo!".

Todo esto parece sugerir que ciertas manifestaciones de índole puramente personal y de caracter obsesivo, se fueron filtrando y combinando con lo que en principio eran proyectos estrictamente literarios. La fractura del texto es lo que dio lugar a la leyenda negra de la imbecilidad de Baudelaire y a la desvalorización de los brillantes pasajes de una obra inconclusa: disjecta membra donde, al igual que en "La Hora Absurda", de Fernando Pessoa, “... la frase más bella ha sido cortada ...”.


Un grito del alma


"... sirviéndome de comparaciones propias de la pintura, imagino ante mis ojos una amplia extensión de un rojo sombrío. Si este rojo representa la pasión, lo veo llegar gradualmente, pasando por todas las transiciones del rojo y del rosa, hasta la incandescencia de la hoguera. Parecería difícil, imposible incluso, llegar a producir algo más ardiente, y sin embargo, un último cohete va a trazar otro surco más blanco sobre el blanco que le sirve de fondo. Será el grito del alma elevada hasta su paroxismo".
Carta a Richard Wagner, 17 de febrero de 1860.


Como si el carácter extravagante de los proyectos no hubiera sido suficiente para confundir a los críticos y para dar pie a los necios, resta explicar el particular estilo que Baudelaire había decidido imprimirle a sus textos.
Al comenzar sus Fusées, en 1852-55, tenía en mente las líneas de Poe incluídas en Marginalia: "The German ‘Shwärmerei’ not exactly ‘humbug’ but ‘sky rocketing’ —seems to be the only term by which we can conveniently designate that peculiar style of criticism which has lately come into fashion, through the influence of certain members of the Fabian family—people who live (upon beans) about Boston".

Isaiah Berlin(9) define al ‘Shwärmerei’ como el estilo de la “turbulencia emotiva”, “del ardor vago y difuso” propio del Sturm und Drang. Es posible que Poe registre el impacto de dicho estilo en Boston. Por su parte, Baudelaire utiliza la palabra Fusée: cohete, bengala, para representar “el grito del alma elevada hasta su paroxismo“.

En el proceso de lanzar sus "cohetes", Baudelaire tiene el segundo gran encuentro de su vida, lee la "Refutación de Bacon" y Les Soirées de Saint Petesbourg de Joseph de Maistre: "... Asselineau relataba las incidencias de una reunión en casa de Nadar, fechable en 1850 ó 51; otro invitado era Malassis, cuya presencia no debía servir para suavizar los prontos de Baudelaire: ‘La conversación resultó larga y divertida. Nadar y Baudelaire se enfrascaron en consideraciones sobre política y sobre Joseph de Maistre (al que Nadar, entre paréntesis, confesó no haber leído).
—En el mundo en el que vivo, — dijo Baudelaire echado en el diván— ¡ya se sabe lo que es De Maistre! [ después] ... se enderezó apoyándose en los puños y fulminó a Nadar con estas palabras terribles:
—¿Has leído la refutación del sistema de Locke?
—No, —dijo Nadar desconcertado.
—¡Pues, entonces!’."

Por alguna razón, el reaccionario saboyano y el poeta maldito se encontraron reunidos en la imaginación de Baudelaire: ‘De Maistre y Edgar Poe me enseñaron a razonar’.(10) Puede ser que el descubrimiento de Joseph de Maistre influyera en la
imagen o en la idea que Baudelaire se hacía de Poe, quien se transformó
"en su alter ego del otro lado del Atlántico".
El mismo sentimiento de identificación que lo invade al leer a Poe y al escuchar música de Wagner, se apodera de él al conocer los textos de Maistre. No se trata de leer un libro o asistir a la Opera, sino de registrar un déja vu, algo misteriosamente familiar que ya estaba grabado en ”el palimpsesto de la memoria”.
De esta manera hace suya la divisa de Maistre: a brûle pourpoint —“a quemarropa”— que inspira la sinceridad hiriente de los manuscritos: "Lo que se cree verdadero debe decirse y decirse con valor; quisiera, aunque ello me costase caro, descubrir una verdad hecha para disgustar a todo el género humano: se la diría a quemarropa.(11)



El amor del verdugo

"¿Quién es este ser inexplicable, que ha preferido a todas las profesiones agradables, lucrativas, honradas e incluso honorables que se ofrecen en tropel a la fuerza o al ingenio humano, la de torturar o matar a sus semejantes? Esta cabeza, este corazón, ¿están hechos como los nuestros? ¿No contienen nada peculiar y extraño a nuestra naturaleza? Yo, por mi parte, no tengo duda alguna. Está hecho como nosotros externamente; nace como nosotros; pero es un ser extraordinario y para que exista en la familia humana es preciso un decreto especial... Se le crea como un mundo...
...toda grandeza, todo poder, toda subordinación se apoya en el verdugo: él es el terror y el vínculo de la asociación humana. Retira del mundo a este agente misterioso y en un instante el orden cede al caos, los tronos se desploman y la sociedad desaparece. Dios, que es el autor de la soberanía, lo es también del castigo; ha asentado la tierra sobre esos dos polos: ‘pues de Jehová son los dos polos de la tierra y sobre ellos hace girar el mundo’ . Libro de Samuel 2:8.
Joseph de Maistre. Soirées de Saint Pétesbourg.



"¿Existen acaso las locuras matemáticas y los locos que piensan que dos más dos son tres? En otros términos; ¿puede la alucinación, si las palabras no discordan, invadir las cosas de puro razonamiento? Si cada vez que un hombre tomara el hábito de la pereza, de la ensoñación, de la haraganería —hasta el punto de postergar siempre para mañana lo importante— y otro hombre lo despertara una mañana a latigazos y siguiera fustigándolo hasta que, no pudiendo ya trabajar por placer, trabajara por miedo, ese hombre —el fustigador— ¿no sería en realidad su amigo, su bienhechor?"
Charles Baudelaire. Cohetes 12.1.



Samuel Rocheblave define a la teología de Maistre como “cristianismo del Terror”, puesta en obra de un Dios cruel y vengativo que establece su dominio a través de la figura del verdugo. La misma obsesión aparece en la obra de Baudelaire, tal como lo atestiguan ciertos poemas de las Flores del Mal.

En L’Imprevu, Dios blande su terrible látigo y el poeta recibe el dolor como una bendición:
De ceux dont le coeur dit: Que béni soit ton fouet,
Seigneur! que la douleur, ö Père, soit bénie!
Mon âme dans tes mains n’est pas un vain jouet,
Et ta prudence est infinie.
(12)

Y también L’Héautontimoruménos, “El verdugo de sí mismo”:
Je suis la plaie et le couteau!
Je suis le soufflet et la joue!
Je suis les membres et la roue,
et la victime et le bourreau!
(13)

En una carta a Madame Aupick —11 de setiembre de 1856— se refiere a la ruptura con Jeanne Duval en estos términos: “Me he divertido en martirizar y he sido a mi turno, martirizado”. Toda crueldad amorosa está justificada; “... la perversidad natural del hombre que es al mismo tiempo homicida y suicida, asesino y verdugo”.(14)

"Creo haber escrito en mis notas que el amor se parece bastante a una tortura o a una operación quirúrgica. Esta idea puede ser desarrollada de la forma más amarga. Aún cuando los amantes estén muy enamorados y llenos de deseos recíprocos; uno de los dos estará más tranquilo o menos poseído que el otro. Éste o ésta, es el operador o el verdugo; el otro es el sujeto, la víctima". Cohetes 3.1.

Es posible que Baudelaire encontrara en este dios cruel de Maistre un punto de referencia para la teogonía que comienza a gestarse en los manuscritos. Un sol negro se adueñó desde entonces de su sistema y estableció allí una tiranía feroz que habría de regir hasta su muerte. Esta es la paradoja aparente que algunos tomaron por sinsentido: el apóstol de la modernidad estética se refugia en las ideas de un reaccionario antimoderno y adopta sus teorías acerca del pecado original y el sacrificio de los inocentes.

Sin embargo, el giro ideológico del Baudelaire encuentra su explicación en el desencanto del mundo que sobreviene luego del fracaso del 48:
"1848 fué divertido porque cada uno hacía allí sus utopías como castillos en España.
1848 sólo fue encantador por el exceso mismo del ridículo". Mi corazón al desnudo 9.2.

Los que busquen a aquel hombre que se ha batido en las barricadas de París en 1848 no lo encontrarán, el que hubiera ejecutado al general Aupick con odio republicano ya no es el mismo. Algo similar le ocurrió a Wagner.
"Comprendo que uno deserte de una causa para saber lo que experimentará al servir a otra. Mi corazón al desnudo 3.1. Asumir esta mutación es parte de la proyectada novela confesional.
"No solamente estaría contento de ser víctima, sino que no odiaría ser verdugo, para sentir la Revolución de las dos maneras.
Agreguemos que, cuando se les habla de revolución por el bien, uno los espanta. Viejas Doncellas. YO, cuando consiento en ser republicano, hago el mal a sabiendas.
¡Si! ¡Viva la Revolución!... ¡Pero yo no me engaño¡ ¡Ni jamás he sido engañado! Yo digo ¡Viva la Revolución¡ como podría decir: !Viva la destrucción¡ ¡Viva la Expiación¡ ¡Viva el Castigo¡ ¡Viva la Muerte!"

El resultado es siempre el mismo, efecto Baudelaire: un exabrupto para espantar a los burgueses, a los bien pensantes, a la sociedad de lectores de periódicos. Hay en él un deseo extraño y diabólico a la vez, cuya lógica no es otra que la de establecer una distancia irreductible con respecto al mundo: "Cuando haya inspirado la repugnancia y el horror universales, habré conquistado la soledad". Cohetes 17.19.



La hija de los minutos negros

Hay personas que se ruborizan por haber amado a una mujer cuando se dan cuenta de que es bruta. Esos son los asnos vanidosos, hechos para deshojar los cardos más impuros de la creación, o recibir los favores de una bas bleu. La bestialidad es el ornamento de la belleza; ella es la que dá a los ojos esta nitidez triste de los estanques negruzcos y la calma aceitosa de los mares tropicales.(15)
Charles Baudelaire. Le Catéchisme de la femme aimée.



Es imposible comprender el estado de ánimo de Baudelaire sin hacer referencia a dos hechos fundamentales: el proceso contra las Flores del Mal, que le costó la censura de sus mejores poemas y el final de su relación con Jeanne Duval.
Los Cohetes reflejan varias alternativas de su amor por la mulata que habría de inspirar los momentos más altos y más terribles de la vida del poeta. Allí está el testimonio de sus reconciliaciones mas bellas y de los conflictos más degradantes que lo llevan a pensar en el suicidio:
"VIVIR CON UN SER que no reconoce en ningún grado vuestros esfuerzos, que los contraría por una torpeza o una malignidad permanente, que no os considera más que como un doméstico y su propiedad privada ... ¿Será posible?... Heme aquí, cuatro meses que pienso en ello... hay que partir. Pero partir DEFINITIVAMENTE.(16)

Jeanne Duval fue reconocida como la única compañera del poeta durante buena parte de su vida; la llamó alternativamente, ”mi mujer” y ”mi hija”; expresiones que no tuvo para con ninguna otra mujer. Ella es la inspiradora de varios de los poemas de las Flores del Mal, entre ellos el célebre Héautontimoruménos —ver supra—. Cuando se separaron, en 1856, después de una tormentosa relación, Baudelaire sufrió una de las crisis más agudas de su vida:
"Para que mi dolor, que Usted no llegará quizás, a comprender del todo, no le parezca demasiado infantil, le confesaré que sobre aquella cabeza había depositado, como un jugador, todas mis esperanzas; esa mujer era mi única distracción, mi único placer, mi única compañera y, a pesar de todas las conmociones de una relación tormentosa, jamás entró en mi mente, de forma tajante, la idea de una separación irreparable. Incluso ahora, y a pesar de sentirme totalmente tranquilo —me sucede que, al ver cualquier objeto bonito, cualquier hermoso paisaje, cualquier cosa agradable, pienso: ¿por qué no está ella conmigo para admirar esto, para comprarlo? Ya puede apreciar que no disimulo mis llagas. Me hizo falta mucho tiempo, se lo aseguro —tan tremenda fue la conmoción—, para comprender que, quizás, el trabajo me podría dar satisfacciones... veía ante mí una interminable fila de años sin familia, sin amigos, sin amiga, años de soledad sempiterna, de vida azarosa —y nada para el corazón—. Tampoco podía sacar consuelo de mi orgullo. Porque todo ocurrió por culpa mía; usé y abusé, me divertí martirizando y fui, a mi turno, martirizado".

Jeanne padecía de sífilis, como Baudelaire; sus síntomas se agravaron terriblemente en 1859 y desde entonces sólo pudo caminar con muletas. Tenía una suerte de parálisis y fue internada en varias oportunidades. Baudelaire se haría cargo de todas sus cuentas médicas y la cuidaría como a una hija. Así la llama en una carta del 17 de diciembre de 1859: "Querida hija, no debes guardarme rencor por haber dejado París bruscamente, sin haberte ido a buscar para procurarte un poco de distración".
En 1860, le dedica Les Paradis Artificiels: "... aunque enferma, sigue viva en mí y ahora vuelve sus miradas al cielo, ese lugar de todas las transfiguraciones".
El mismo año, durante el verano, le alquiló una casa en Neuilly y le confió todo su mobiliario. Desesperado, en octubre de 1860, le escribió a su madre: "Puedo morirme antes que tú, a pesar de ese valor diabólico que me contuvo tantas veces. Lo que me retiene desde hace dieciocho meses es Jeanne. (¿Cómo viviría después de mi muerte?, porque con lo que yo deje tendrías que pagar todas mis deudas)."

El desenlace de la enfermedad de Jeanne fué un aviso de lo que habría de ocurrirle a él años más tarde en Bruselas. Pero aún en esta época se podía creer en la curación —según pensaban los médicos de entonces—, no recorría más que dos etapas, la del chancro y la de los accidentes secundarios con dolores óseos. El inexorable tercer estadio de la infección luética era todavía desconocido —porque sobreviene después de un período de aparente curación donde los síntomas desaparecen—. Ataca al sistema nervioso central y, una vez allí se abre camino hacia los centros motores y sensitivos; el umbral de la percepción varía, los mareos y las ausencias se hacen comunes, como así también las terribles cefaleas, que duran semanas. El final es terrible, el ictus, la estocada cerebral que produce afasia, ataxia y hemiplejia irreversible, cuyo desenlace es la parálisis general progresiva y la muerte.
Jeanne, Jeanne Duval, Jeanne Lemer, Jean Prosper, Jeanne, la mulata... ¿qué fue de ella? Nadar fue el último que la vio, hacia 1870. Pasaba por el boulevard o, mejor dicho, se arrastraba, apoyada en sus muletas.


My heart laid bare

"Mon coeur mis a nu es la verdadera llave de la obra de Baudelaire".
Paul Claudel. Carta del 10 de diciembre de 1910 a Jacques Rivière.


Cuántas novelas se agitan y pugnan por cobrar vida entre los Cohetes, muchos de estos textos corregidos y transformados darán lugar a los "Pequeños Poemas en Prosa".(17) Pero su belleza efímera no acaba de satisfacer al poeta; se siente condenado a pensar en retazos y desea escribir una gran novela autobiográfica inspirada en las "Confesiones" de Jean Jacques Rousseau. En 1859 imagina este nuevo proyecto y recomienza su tarea a partir de las líneas de Poe:
"If any ambicious man have a fancy to revolutionize, at one effort, the universal world of human thought, human opinion, and human sentiment, the opportunity is his own —the road to inmortal renown lies straight, open, and unencumbered before him—. All that he has to do is to write and publish a very little book. Its tittle should be simple —a few plain words ‘My Heart Laid Bare’—. But this little book should be truth to its title".(18)

Extraño amor por lo inacabado, testarudez obsesiva por inventar proyectos que nunca concluirá, vuelve a las andadas, toma sus hojitas de papel, las numera y estampa en ellas el sello de su nuevo fracaso Mon coeur mis à nu.
"Puedo comenzar Mi corazón al desnudo en cualquier parte, no importa cómo, y continuarlo día a día, siguiendo la inspiración del momento y las circunstancias, mientras que la inspiración esté viva". Mi corazón al desnudo 1.2.

Apenas dos años después no ha pasado de algunas notas y, ya ha cambiado de signo, siguiendo el curso de su conflictiva existencia. Todavía en abril de 1861, escribiendo a su madre, se refiere a una obra, Mon coeur mis a nu en la que acumulará toda su cólera contra el mundo:
"Lo que me salvó del suicidio, fueron, sobre todo, dos ideas que te parecerán infantiles. La primera, que mi obligación era dejarte unas notas minuciosas para el pago de todas mis deudas y que, por lo tanto, tenía que ir primero a Honfleur, donde están clasificados todos mis documentos ... La segunda, ¿debo confesarlo?, es que resulta muy duro desaparecer antes de haber publicado, al menos, mis obras críticas, renunciando incluso a los dramas ... a las novelas y, finalmente, a un gran libro con el que sueño desde hace dos años: Mon coeur mis a nu, en el que acumularé toda mi cólera ... si alguna vez, este libro llega a ver la luz del día, las Confesiones de J. J. parecerán descoloridas".

En una carta a Poulet Malassis, escrita alrededor del 7 o el 8 de agosto de 1863, le dice refiriéndose a su proyecto: "Volveré contra Francia entera mi verdadero talento de impertinencia. Siento una necesidad de venganza como un hombre cansado siente la necesidad de un baño.
Por cierto, sólo publicaré Mon coeur mis à nu cuando tenga una fortuna bastante considerable para ponerme a salvo, fuera de Francia, si es preciso.

La fantasía de emular —y superar a Rousseau—, el deseo de lograr un resultado en la prosa similar al de sus poemas, lo hace trabajar intermitentemente en el proyecto entre 1859 y 1864, cuando parte para Bélgica, en dónde escribe las últimas entradas. La seriedad que atribuye a la obra hace que esta figure en la lista de títulos cuyos derechos de autor vende a Hetzel en 1863.
Este es el año en que, por primera, vez recibe un reconocimiento intelectual en el extranjero; Algernon Swinburne escribe en The Spectator, de Londres, una crítica elogiosa de su obra. En París las cosas son muy diferentes, Pontmartin lanza, en Le Figaro, un violento ataque contra Baudelaire. En 1864, el mismo periódico acepta publicar una serie de sus Poémes en Prose. Pero después de un par de ediciones, Villemessant le dice friamente: ”Sus poemas aburren a todo el mundo”.


El viaje

"No importa dónde, mientras sea fuera de este mundo".
Charles Baudelaire. Anywhere out of this world

Esta vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama; así definía el poeta la terrible “enfermedad del horror al domicilio”, ese nomadismo atormentado que lo había llevado por todos los hoteles de París. Después de la crisis de 1862 soñaba con un retorno a Honfleur, junto a su madre; perseguido por los acreedores, como su editor Poulet Malassis, elige el autoexilio en Bruselas. «El hombre sólo puede cambiar su destino por otro peor». —había escrito premonitoriamente en "Paraísos Artificiales".
En agosto de 1863 se le ocurrió, por primera vez, viajar a Bélgica en “una excursión de dos o tres meses con el propósito de visitar las ricas galerías particulares del país, y de hacer un buen libro con mis impresiones personales“. El proyecto se transforma, como en otros casos, Baudelaire empieza a soñar con una serie de conferencias y de artículos para L’Indépendance belge. Para diciembre ya fantasea con vender a Lacroix, importante editor belga, tres volúmenes de sus Varietés. Por la misma época empieza a concebir la idea de un libro sobre Bélgica y el barroco flamenco que enviará en entregas al Figaro.
Según el relato de su amigo Asselineau: en el mes de abril de 1864, Baudelaire parte hacia Bélgica. Había escuchado hablar del gran suceso obtenido en Bruselas por por los literatos franceses que daban conferencias públicas. Soñaba con los magníficos beneficios realizados en Inglaterra y en América por Dickens, por Thackeray, por Longfellow y por el mismo Edgar Poe, quienes habían vuelto enriquecidos después de una tournée, empleada en explotar de ciudad en ciudad, un mismo libro o una misma lección. También pensaba entrar en relación con una importante casa editorial para una edición definitiva de sus obras. Ni lo uno ni lo otro resultaron según sus esperanzas.(19)
Un destino burlón lo hospeda en el Hôtel du Gran Miroir, 28 Rue de La Montagne, donde sólo pensaba quedarse algunos días. En realidad contaba con regresar a París, a más tardar el 15 de junio, después de haber realizado interesantes beneficios con sus conferencias. ¿Era sólo casualidad que el hotel tuviera ese nombre? o él lo eligió precisamente por eso; no había dicho, precisamente, que "el dandy debe vivir y dormir ante un espejo".
Este Hotel, muy antiguo, antaño célebre, cuyo nombre insólito parece que fue el de su primer propietario —en 1826—, Englebert de Speculo, estaba, a la sazón, más bien vetusto y algo venido a menos. Suelen contar que Margarita de Borgoña y su hija Jacqueline de Baviera estuvieron en el hotel en 1420 y que, más recientemente, el republicano Buonarotti, teniente de Babeuf, compuso allí, en 1828, su historia de la Conspiration pour l’égalité. "...El viajero era recibido allí por el dueño —un parisino de nombre Lepage— y, por su esposa, oriunda de Picardía, una mujer bajita, arisca, desabrida y desconfiada, que llevaba las cuentas de los clientes con extremo rigor y censuraba su correspondencia.(20) Esta mujer ingresará muy pronto a la leyenda negra de Bruselas como acreedora/persecutora del poeta que la llamará “le monstre du Grand Miroir”.

Bruselas es una de las ciudades más desabridas de Europa, a excepción de la Grand Place, que permanece idéntica a los tiempos en que Baudelaire la visitaba, todo es asombrosamente regular y uniforme; la ciudad tiene un ritmo provinciano que hunde en el aburrimiento al viajero que llega de París. Baudelaire camina por las calles y toma notas en pequeños trozos de papel que luego numera, clasifica cuidadosamente y que, con el tiempo, se acumulan en una gran maleta:

"Fisonomía de las calles.
Primeras impresiones.
Se dice que cada ciudad y que cada país tiene su olor. Se dice que París huele a repollo agrio. El Cabo huele a cordero. Oriente huele a almizcle y a carroña.
Bruselas huele a jabón negro. Los cuartos huelen al jabón negro con el que han sido lavados. Las camas huelen a jabón negro, y esto produce insomnio durante varios días. Las aceras huelen a jabón negro.
Insipidez universal de la vida. Cigarros, legumbres, flores, cocina, cabellos, ojos. Todo parece insípido, triste y somnoliento. La fisionomía humana, vaga, sombría, adormilada /horrible pánico de embrutecerse aquí/. Sólo los perros son vitales. (Negros de Bélgica).
Bruselas, mucho más ruidosa que París, a causa del adoquinado, de la fragilidad y de la sonoridad de las casas (de la estrechez de las calles), del acento del pueblo, de la torpeza universal, /y, en fin/ de la silbatina nacional y los ladridos de los perros.
Sin veredas (o veredas interrumpidas) — espantoso adoquinado. —Calles sin vida—. —Muchos balcones vacíos—. —Una ciudad sin río—. Tiendas sin escaparates. —La holgazanería (tan cara a los pueblos imaginativos) resulta aquí imposible.

Primeras impresiones
causadas por el rostro
humano y el modo de andar.
¿Jamás hubiera creído que se pudiera ser a la vez pesado y aturdido? Los Belgas prueban las leyes de la gravedad por su modo de andar. Un objeto se precipita más rápido cuánto más pesado es.
Son inciertos como los seres inanimados.
Estupidez amenazante de los rostros. Esta estupidez universal inquieta, es como un peligro indefinido y permanente".(21)

La primera conferencia se postergó hasta el 2 de mayo, Baudelaire se vió condenado a pasearse por las calles anodinas y a soportar el insomnio en su pieza del hotel, pobremente amueblada e inhóspita.
El sujeto del primer ciclo de intervenciones era Delacroix, por quien Baudelaire poseía una verdadera devoción, se basó en una lectura de su texto “La obra y la vida de Eugène Delacroix” publicado en 1863, en L’Opinion Nationale. La conferencia fue realizada en el Círculo Artístico, ubicado frente al Hôtel de Ville, en la Maison du Roi; a la que el poeta llamaba “la lonja de pan”. Pues el estilo gótico original había sido desfigurado por las refacciones en el tejado y el recubrimiento de la fachada.
Aunque Baudelaire no es un orador adecuado para ese tipo de audiencia y “es muy nervioso”...”el auditorio lo sigue con cierta dificultad”... “todos salieron encantados de su velada”.(22)

Quizás por este primer éxito engañoso, Baudelaire se decidió a quedarse en Bruselas y a ofrecer otras cuatro conferencias. Contaba con algunos amigos de la cultura, los Stevens, que a su vez lo introdujeron a los Collart. Así fue como, después de su bautismo de fuego en el Círculo, fue a pasar algunos días a Stalle sous Uccle donde Madame Léopold Collart —casada con un rico industrial belga— había comprado una cierta «Granja Rosa» cerca del estanque de Herinck.
Resulta difícil imaginar a Baudelaire entre gentes que pertenecían al círculo de admiradores de Hugo, sin embargo, Baudelaire pasó allí unos días alegres, he hizo amistad con Mme Collart cuyas pinturas le agradaron.
Durante el trayecto en carruaje por la cuesta empinada del camino de Alsemberg —que conducía hasta la cima de una colina desde la que se podía ver el valle del Senne—, lo sorprende un cafetín con un cartelito “Vista del cementerio“. La escena le recuerda a su amigo el poeta Charles Monselet con el que siempre repiten cierta broma acerca de los esqueletos:

Vous qui raffolez des squelettes
Et des emblémes détestés,
Pour épicer les voluptés
(Fut ce de simples omelettes)
¡Vieux pharaon, ô Monselet!
Devant cette enseigne imprévue,
J’ai rêvé de vous: a la vue
Du Cimetiére, Estaminet!
(23)

Garabatea el poeta más tarde, quizás en la próxima estación no menos pintoresca, la célebre posada del Spytigen Duivel —el Demonio Embaucador—, bautizada así por el mismísimo Carlos V.
Esta visión del cafetín junto al cementerio le sugirió también el texto Le tir et le cimetière, publicado póstumamente en 1868, junto con Anywhere out of this world, en la última serie de los pequeños poemas en prosa. Lo cautiva, dice en las primeras líneas de Le Tir, el refinamiento del propietario, quien, al igual que los antiguos egipcios, no puede concebir un buen festín sin un esqueleto o sin un comentario sobre la brevedad de la vida.
El argumento es simple, un paseante pasa junto al cafetín de la colina y es tentado, por la exhuberancia del sol en la campiña, a descender al campo santo y, una vez allí, siente los disparos de algunos palurdos que tiran al blanco en las cercanías —sin respetar el descanso de los que están sepultados allí. Entre el sofocante resplandor del verano, escucha a la muerte, como a una vieja gruñona, murmurando algunas palabras bajo la tumba en la que se ha sentado a descansar:
"Si uds. supieran —les dice— qué fácil es ganar el premio; qué fácil es dar en el blanco y que todo es nada, excepto la muerte, no se fatigarían tanto, vivos laboriosos; y no estorbarían tan seguido el sueño de aquellos que desde hace tiempo han llegado al fin, al verdadero fin de la detestable vida".(24)

Una entrada posterior en las notas de Bélgica, dice literalmente: “Mon coeur mis á nu, notes sur la Belgique, Spleen de Paris“, título que reciben los últimos poemas en prosa. Aquí pueden verse los vasos comunicantes que se establecen entre los títulos fundamentales de la obra póstuma. Hay que descartar, por lo tanto, el prejuicio vulgar de que existe una barrera entre los poemas en prosa, aceptados y aceptables, y las notas belgas o confesionales inaceptables; excluídas de la obra póstuma o censuradas por los mediocres.
Una entrada, acerca del mismo tema —incluida en Pauvre Belgique— decía así:
"Pintura de Leÿs fenómeno acústico. Pintura de Delacroix, caricatural y experimental, fenómeno acústico. Mal de mar, fenómeno acústico.
A la vista del Cementerio, cafetín. Para Monselet un día en que yo contemplaba un entierro de solidario y una cerveza a la puerta de un cabaret".(25)

En estas secuencias del viaje por los alrededores de Bruselas, en las notas y poemas que se superponen con una cierta hiperestesia, podemos ver al Baudelaire que emprende la última jornada. Los “fenómenos acústicos“ —¿alucinaciones auditivas?— que sobrevienen ante la vista de ciertas pinturas. Un misterioso mal de mar que aparece asociado a dichos fenómenos. ¿Son estos, acaso, los primeros síntomas del recrudecimiento de la enfermedad?
Baudelaire se encaminaba hacia el final ineluctable y escuchaba a la muerte gruñir bajo la tierra. La muerte, que pide sangre desde la tierra —una famosa imagen de Maistre—, le dicta sus últimos textos. Aun en vida Baudelaire ya es póstumo .

A la vuelta de su paseo por Uccle tuvo conocimiento de que la prensa había alabado su primera conferencia. Todo parecía marchar viento en popa, al menos en lo referente a sus relaciones públicas; sin embargo, cuando escribe a su madre para enviarle la nota de L’Indépendance belge, no manifiesta ninguna esperanza acerca de lo que pueda ocurrir: "... Aquí va una nota sobre mi primera conferencia. Dicen que he tenido un enorme éxito. Pero, entre nosotros, todo vá muy mal. Llegué demasiado tarde.
Aquí hay una gran avaricia, una lentitud infinita para todas las cosas, una cantidad enorme de cerebros vacíos. Para decirlo claramente; esta gente es aún más estúpida que los franceses".
A las pocas semanas de estar en Bruselas, Baudelaire ya había comprendido lo absurdo de su proyecto; recolectar dinero en un país donde ni siquiera podía conseguir crédito para pagar su hotel. No obstante, se empeñó en seguir con las conferencias y empezó a prolongar su estadía en la ciudad. A fines de junio, vontinuaba organizando reuniones y charlas, una de las cuales, bién patética por cierto, aparece descripta en otra carta a su madre —17 de junio de 1864: "... fueron quince personas las que invité y vinieron cinco ... Te imaginas, tres enormes salones, iluminados con grandes candelabros, decorados con soberbias pinturas y una profusión absurda de pasteles y de vino; todo esto para diez o doce personas muy tristes.
Un periodista me dijo, inclinándose hacia mí: ’Hay en sus obras algo Cristiano que no ha sido bien observado’. En eso, de la otra punta del salón, desde el canapé donde estaban los agentes de cambio, me llega un murmullo... (’Dice que somos unos cretinos’)".
La reunión que había sido preparada para el editor Lacroix, confirma el fracaso de sus proyectos. Nadie quiere editarlo, nadie entiende lo que dice con voz entrecortada en sus fallidas conferencias. De pronto, el absurdo de su viaje al planeta belga se hace manifiesto.
Mientras tanto, Poulet Malassis, que había enfrentado un proceso por deudas y fuertes multas por sus ediciones, entre ellas la de Fleurs du Mal, ha salido de la cárcel. Desterrado en Bruselas, encuentra a Baudelaire en medio de sus absurdas aventuras. Coco, el editor del Parnaso, se dedica ahora a vender libros pornográficos. El encuentro no hace más que reforzar la soledad.
En los días subsiguientes la desesperación lo invade; el 14 de julio escribe a Ancelle, su albacea: “Todo fracasó“.


Notas al prólogo 1a parte

1. La traducción imposible de este poema es la siguiente:
"¡Oh muerte, vieja capitana, es tiempo!, levemos anclas
¡este país nos aburre, oh muerte! Aparejemos.
Si el cielo y el mar son negros como la tinta
nuestros corazones, como tú ya sabes, están resplandecientes.
Danos tu veneno que él nos reconforta
Queremos, tánto arde ese fuego en nuestros cerebros,
Lanzarnos al fondo del abismo, Infierno o Cielo,
¿Qué importa? al fondo de lo Desconocido, para encontrar lo nuevo".
Flores del Mal. El viaje VIII.
2.Leon Bloy. Gil Blas, 29 de septiembre de 1892. OEuvres, Mercure de France, 1964.
3.Nietzsche a Peter Gast. Niza, Ver Lettres à Peter Gast. Christian Bourgois Editeur. Paris, 1981.
4.Marcel Proust. Correspondance, Tome V. Ed. Kobl Plon.
5. Le Temps, 14 avril 1889.
6. Ma conversion. OEuvres en Prose. Bibliothèque de la Pléiade.
7.André Gide, réponse à Souday,1929. Ver Journal 1889-1939. OEuvres, La
Pléiade.
8.Publicado originalmente en Graham’s Magazine, enero de 1848. Citamos la edición de 1981, Virginia University Press, Charlottesville, Virginia.
“La palabra alemana ‘Shwärmerei’,* que no es exactamente una ‘tontería’, sino un equivalente de: ‘lanzar bengalas’ —parece ser el único término por el cual se puede designar convenientemente ese peculiar estilo de crítica que se ha hecho famoso a
través de la influencia de ciertos miembros de la familia Fabiana gente que vive —a base de frijoles—, en los alrededores de Boston”. *En alemán en el original.
9.Ver La apoteosis de la voluntad romántica. En "El fuste torcido de la Historia". Península.
10. *En realidad se trataba de "La Refutación de Bacon". Entre las reseñas que se proponía publicar, figuraba la de Lettres et opuscules inédits de Joseph de
Maistre, editado en dos volúmenes durante el año 1851. La obra presentaba en frontispicio un retrato de Maistre que le inspiró una breve descripción fisionómica en el primer gran estudio sobre Poe, precisamente durante la primavera de 1852:
‘Es un deleite grande y útil el de comparar los rasgos de un hombre famoso con sus obras... ¿Quién no habrá buscado a veces la agudeza del estilo y la claridad de
las ideas de Erasmo en el recorte anguloso de su perfil... el don de mando y de profecía en la mirada clavada en el horizonte; en el rostro macizo de Joseph de Maistre, águila y buey a la vez?’.Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
11.Soirées de Saint Pétesbourg. Editions de la Maisnies, Paris, 1980.
12. OEuvres Complètes. Du Seuil.
Aquellos cuyo corazón dice: !Que tu látigo sea bendito,
Señor! !Que el dolor, oh Padre, sea bendito!
Mi alma en tus manos no es un vano juguete,
y tu prudencia es infinita.
13.OEuvres Complètes. Du Seuil. Aparentemente, el título proviene de Terencio,
Heautontimorumenos: “El verdugo de sí mismo”.
"¡Yo soy la herida y el cuchillo,
la bofetada y la mejilla!
Yo soy los miembros y la rueda,
la víctima y el verdugo".
14. Ver Nouvelles Histoires Extraordinaires.OEuvres, La Pléiade.
15 «Il y a des gens qui rougissent d’avoir aimé une femme le jour qu’ils s’aperçoivent qu’elle est bête. Ceux-là sont des aliborons vaniteux, faits pour brouter les chardons les plus impurs de la création, o les faveurs d’un bas bleu. La
bêtise est souvent l’ornement de la beauté; c’est elle qui donne aux
yeux cette limpidité morne des étangs noirâtres, et ce calme huileux des
mers tropicales». Le Catéchisme de la femme aimée.
OEuvres Complètes. Du Seuil.
16.A su madre, el 27 de marzo de 1852. Ver OEuvres, La Pléiade.
17.Es interesante comparar la versión de los manuscritos póstumos con la versión definitiva, publicada en agosto de 1862 —en "La Presse". Petites poèmes en prose I al XX—.“Atravesaba el boulevard y al precipitarme un poco por esquivar los coches, mi aureola se desprendió y cayó en el barro, sobre el macadam. Afortunadamente,
tuve tiempo de recogerla; pero un rato después, una idea desafortunada se deslizó en mi espíritu: se trataba de un mal presagio. Desde entoncesesta idea no me abandona y no me ha dejado descansar en todo el día”.
Este párrafo —supra— es el esbozo de Perte d’auréole—Pérdida de Aureola— en
los Petits poèmes en prose. Mientras que en esta obra el incidente es cerrado con un recurso al humor negro: otro poeta mediocre descubrirá la aureola y será feliz con ella; en el sketch íntimo de los Cohetes, la pérdida de aureola es vivida angustiosamente y puede ser comparado con otras terribles experiencias de la “ausencia” que persigue a Baudelaire durante estos años y que está relacionada con la enfermedad a la que habría de sucumbir.
18.Edgar Allan Poe. Marginalia. Publicado originalmente en el Graham’s Magazine, enero de 1848. Citamos la edición de 1981, Virginia University Press,Charlottesville, Virginia.
“Si algún hombre ambicioso tiene el capricho de revolucionar, con un solo
esfuerzo, el universo del pensamiento, de la opinión y del sentimiento humano, la oportunidad es suya —el camino de la fama inmortal esta abierto frente a él—; todo lo que debe hacer es escribir y publicar un pequeño libro. Su título debe ser simple —unas pocas y simples palabras—‘Mi corazón al Desnudo’. Pero este libro debe ser fiel a su título”.
19.Charles Asselineau. Baudelaire à Bruxelles. En Fusées. Mon coeur mis à nu. La
Belgique déshabillée.
Edition d’André Guyaux. Folio.
20.Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
21.Pauvre Bélgique! OEuvres Complètes. Du Seuil.
22.Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
23.Un cabaret Folâtre. Sur la route de Bruxelles a Uccle. Pauvre Bélgique. OEuvres Complètes. Du Seuil. Charles Monselet era un amigo de Baudelaire desde los tiempos del Hotel Pimodan y había participado en un duelo como padrino de un tal Armand Barthet que después terminaría en las barricadas junto con Baudelaire durante los sucesos del 48. Ambos fueron lo bastante provocadores como para batirse aduelo por una disputa poética.En cuanto a los «esqueletos» existe
una anécdota famosa en la que Monselet encuentra a Baudelaire en un
estado de gran distanciamiento, en medio de una fiesta muy animada y le
pregunta:
—¿Qué hace usted aquí?
—Veo pasar los esqueletos.
Esto genera una cierta humorada acerca de los esqueletos:
"Tú que amas con
pasión los esqueletos
Y las mentiras detestables
Para sazonar las
voluptuosidades
(Aunque más no sean simples omelets).
¡Viejo faraón, oh Monselet!
Ante este lema inesperado
He soñado contigo:
A la vista del cementerio, un cafetín".
24. Le Spleen de Paris. Livre de Poche. Recordar la expresión de Maistre: ”¿No escucháis a la tierra que grita y pide sangre?”. Ver apéndice, In mutua funera.
25.Pauvre Bélgique! OEuvres Complètes. Du Seuil.
Consul general de Francia en Anvers 1858-62.


Última edición por Gabriel_Sarando el Dom Mar 14, 2010 10:51 am, editado 29 veces

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Re: Manuscritos Póstumos de Charles Baudelaire.

Mensaje  Gabriel_Sarando el Lun Feb 22, 2010 9:56 am

Prólogo 2a parte



Pauvre Belgique

El gran mérito de hacer un libro sobre Bélgica. Se trata de ser divertido hablando del aburrimiento, instructivo hablando de la nada ...
Charles Baudelaire. Pauvre Belgique.


Baudelaire no es de aquellos que se entrega sin combatir; se le ocurre lanzar un último escupitajo contra la pared del mundo. Reunirá todas las notas y los poemas de circunstancia que ha escrito desde que llegó en un libro único y monstruoso. Un libro más diabólico aún que los escritos en toda su vida.
En una carta a Ancelle —13 de noviemnbre de 1865—, aparecen claramente los propósitos que gobiernana su obra póstuma: “Explicaré, pacientemente, las razones de mi repugnancia por el género humano”.
Algunos se conforman con odiar a unos pocos, a Baudelaire no le alcanza —como a Byron— con odiar a toda la humanidad; resumirá este odio en un país, lo escarnecerá hasta la nausea y se ahogará en su propia bilis negra.
A los pocos meses de su arribo a Bruselas el programa de su libro sobre Bélgica ya ha sido formulado en un lenguaje que recuerda al Chamfort de Maximes et pensées (26)y al Voltaire de la carta a Formont:

"Argumento del libro sobre Bélgica

Pour la triste ville où je suis,
C’est le séjour de l’ignorance,
De la pesanteur, des ennuis,
De la stupide indifférence,
Un vieux pays d’obédience,
Privé d’esprit, rempli de foi.


Voltaire, à Bruxelles, 1722.27


Elección de títulos:
La verdadera Bélgica. La Bélgica al desnudo.
La Bélgica desvestida. Una capital para reír.
Una capital de monos.

PRELIMINARES.
Que siempre es necesario, como dice Dantón, «llevar la patria en la suela de los zapatos».
Francia, vista de cerca, tiene un aspecto bárbaro. Pero si vas a Bélgica, serás menos severo con nuestro país. Como Joubert agradecía a Dios por haberlo hecho hombre y no mujer, tú le agradecerás de haberte hecho Francés y no Belga.
El gran mérito de hacer un libro sobre Bélgica. Se trata de ser divertido hablando del aburrimiento, instructivo hablando de la nada...

COSTUMBRES (continuación).
El cerebro Belga.
La conversación Belga.
Es difícil definir el carácter Belga, como así también de clasificar al Belga en la escala de los seres.
Es mono, pero es molusco. Una sorprendente pesantez con una prodigiosa versatilidad /aturdimiento/. Es fácil de oprimir, como la historia lo constata; es imposible de aplastar.
No salgamos, en nuestro juicio, de ciertas ideas, monería, falsificación, conformismo, impotencia odiosa y así podremos clasificar todos los hechos bajo diferentes títulos.
Sus vicios son falsificaciones.
El petimetre belga.
El patriota belga.
El masacrador belga.
El libre pensador belga, cuya principal característica es la de creer que uno no cree lo que dice, porque él no lo comprende.
Imitaciones de la impiedad y las chabacanería francesas.
Presunción y fatuidad. Familiaridad.
Retrato de un fruto seco valón.
Horror espiritual. Historia de Valbezen* en Anvers.
Horror de su risa. Estallidos de risa sin motivo. Si alguien cuenta una historia patética, el belga estalla en carcajadas sin motivo, para hacer creer que ha comprendido. Son rumiantes que no digieren nada. —Y sin embargo hay una Beocia en Bélgica, Poperinghe.(28)


El círculo vicioso

”Lástima que, al partir, uno tenga que llevarse”.
Adolfo Bioy Casares

La idea de volver a Paris lo espantaba. Allí está Arondel, que siempre lo amenazaba con la cárcel, Baudelaire no quiere ni escuchar su nombre. Mientras que Poulet Malassis se ha instalado cómodamente en el negocio de la pornografía y ni siquiera piensa en volver a París, Baudelaire se debate entre el miedo y la nostalgia, disfrazada de nuevos proyectos imposibles. El libro maldito sobre Francia, impublicable allí, se ha vuelto ahora el libro maldito sobre Bruselas, impublicable aquí. La misma fantasía de que en Bruselas ganaría dinero con sus conferencias y sus ediciones, lo lleva a convencerse de que es en París donde conseguirá dinero por sus fragmentos:
"Los fragmentos que tengo escritos representan 1000 francos, al menos. Pero no dejaré que los publiquen mientras esté en Bélgica. —Por consiguiente, tengo que volver a Francia para tener dinero y necesito dinero para marcharme y también para reemprender una excursión a Namur, Brujas y Amberes (para estudiar ciertos problemas de pintura y arquitectura, durante un máximo de seis días). Todo esto es, por lo tanto, un círculo vicioso".
Esta carta a Ancelle —13 de octubre de 1864— demuestra la absoluta conciencia de que su vida había desembocado en un callejón sin salida.
El proyectado viaje iba a concretarse el 18 de noviembre y Baudelaire llegó hasta la estación de Bruselas, pero una vez allí no se atrevió a abordar el tren: "me sobrecogió un terror, un miedo indecible, el horror de volver a ver mi infierno".

Permanece en el hotel du Grand Miroir escribiendo sus notas sobre Bélgica, pero las impresiones iniciales degeneran en insultos gratuitos, hasta que, de manera alarmante, las rúbricas se repiten. El embotamiento y la depresión se imponen sobre la ironía y la blasfemia. Está atrapado entre su terror de volver a París y su hastío de Bélgica.
La lucidez cede paso a la mistificación. En enero de 1865 escribe a su madre: “No quiero volver a Francia más que gloriosamente“.
Más de un año después de su llegada, a mediados de 1865 —exactamente el 4 de julio—, se siente suficientemente fuerte como para subir al tren. Los vaivenes del mal le han producido una cierta euforia que durará exactamente seis días, en los que no hace más que despedirse de sus amigos.
Théophile Gautier nos ha dejado un breve testimonio de su encuentro en Paris: "¡Este Baudelaire es sorprendente! ¿Quien puede comprender esta manía de permanecer en un país donde está sufriendo? Cuando me fuí a España, a Venecia, a Constantinopla, sabía que iban a gustarme y que, al volver, haría un libro hermoso. ¡Baudelaire se queda en Bruselas, donde se aburre, por el gusto de decir que se aburrió!". (29)

”Vuelvo a salir para el infierno”—escribe a Saint Beuve— y el 16 del mismo mes ya está de vuelta en la habitación helada del Grand Miroir. Desde París, Paul Meurice le escribe: ”¿Qué hilo le tiene atado por el ala a esa estúpida jaula Belga?”



Flores muertas

"... imagínese, lo que debo aguantar en un país donde los árboles son negros y las flores no tienen perfume".
Charles Baudelaire, a Ancelle, 13 de octubre de 1864

Los meses transcurren sin que nada cambie, la rutina de Bruselas, interrumpida apenas por breves viajes a Malines, Anvers, y Namur, donde visita la iglesia de Sain Loup; ”la obra maestra de la obra maestra de los Jesuítas” y concibe un proyecto sobre la arquitectura de los Jesuítas en Bélgica. Allí se encuentra con Félicien Rops y con su abuelo, quien lo emociona al citarle sus Fleurs du Mal junto a Horacio y Barbey D’Aurevilly.


Iglesia de Saint Loup


”Su abuelo es el único belga que habla latín”, dice entusiasmado a Malassis.
Rops es una de las sorpresas que Bélgica le regala: ”Rops es el único verdadero artista (en el sentido en que yo entiendo —y a lo mejor, solamente yo— la palabra artista) que he encontrado en Bélgica”30.
Se trata de un grabador que ilustra las obras de Poulet Malassis y que hará un frontispicio para las Flores del Mal. Su obsesión por la muerte y lo macabro, parece haber sido del gusto de Baudelaire. Un entierro en el país Valón fué expuesta en París por aquellos días y algunos lo llamaron el ”Gavarni Belga”.
Al separarse de Rops en Namur Baudelaire le habría dicho: "La vida es hermosa pero muy insegura. A lo mejor uno de nosotros va a entrar en la eternidad. Con la esperanza de un próximo y feliz encuentro, permitame despedirme: !Hasta la eternidad!".(31)
El viaje continuó por Liège, Gand y Bruges:

"Visita a Bruges
Bruges
Ciudad fantasma, ciudad momia, apenas conservada. Esto huele a muerte, a la Edad Media, a Venecia, .../en negro, los espectros rutinarios y las tumbas. —Gran Beatería; campanarios. Algunos monumentos. Una obra atribuída a Miguel Angel. Sin embargo, Bruges se vá, ella también.
EPILOGO. El futuro. Consejo a los franceses.
Bélgica es como hubiera sido Francia de haber quedado en manos de la Burguesía. Bélgica es un lugar sin vida, pero no sin corrupción. —Cortada en trozos, dividida, invadida, vencida, golpeada, robada, el belga vegeta aún, pura maravilla de molusco. Noli me tangere, una bella divisa para ella. —¿Quién querría tocar ese bastón merdoso? —Bélgica es un monstruo. ¿Quién querría adoptarla? —No obstante, ella presenta varios elementos de disolución. El arlequín diplomático puede ser dislocado de un momento a otro. —Una parte puede ir a Prusia, la parte flamenca a Holanda, y las provincias valonas a Francia. —Gran desdicha para nosotros. —Retrato del valón. —Razas ingobernables, no por su exceso de vitalidad, sino a causa de la ausencia total de ideas y de sentimientos. Es la nada.
(Cita de Maturin (32) y del Compañero de Dumouriez.(33)
—Intereses comerciales en juego, de los que yo no quiero ocuparme. —Anvers querría ser una ciudad libre. —La cuestión de la anexión, otra vez. —Pequeñas ciudades (Bruselas, Ginebra) ciudades malignas. Pueblos pequeños, pueblos malignos.
Pequeños consejos a los franceses condenados a vivir en Bélgica, para que no sean ni demasiado robados, ni demasiado insultados, ni demasiado envenenados".



Una corona de dolor

"Te quejas de tus enemigos,
cómo podrían ser tus amigos, aquéllos
para los que tu naturaleza es, secretamente,
un reproche eterno".
Goethe

Además de sus notas sobre Bélgica —Pauvre Belgique—, los poemas que serán incluídos en la edición póstuma de las Flores del Mal bajo el título de Les Epaves y los dos pequeños poemas en prosa —Le tir et le cimetière; Anywhere out of this world— que se sumarán a la edición póstuma de Spleen de Paris, Baudelaire escribe en Bruselas un texto que puede ser considerado como su testamento poético: se trata de la respuesta a un artículo de Jules Janin acerca de Henri Heine y la juventud de los poetas, publicado en L’Indépendence bélge el 11 de febrero de 1865 y que fuera incluido por primera vez en la edición Crépet de las Oeuvres posthumes de 1887:

"Yo presento la paráfrasis del genus irritabile vatum para la defensa, no solamente de Henri Heine, sino de todos los poetas. Esos pobre diablos (que son la corona de la humanidad) y son insultados por todo el mundo. Cuando tienen sed, y piden un vaso de agua, hay Trimalciones (35) que los tratan de borrachos. Acto seguido Trimalción se seca las manos en los cabellos de sus esclavos; pero si un poeta mostrara la pretensión de tener algunos burgueses en su caballeriza habría muchos que se escandalizarían...

... Jules Janin no quiere más imágenes dolorosas.
¿Y la muerte de Charlot?
¿Y coger en la media luna de la guillotina?
¿Y el Bósforo tan encantador desde lo alto del empalamiento?
¿Y el hospicio de la Maternidad?
¿Y los Capuchinos?
¿Y los chancros humeantes bajo el hierro candente?
Cuando el diablo se hace viejo se vuelve... pastor. Vete a pastorear tus blancos corderos.
Abajo los suicidas. Abajo los malignos farsantes. En vuestro reino jamás se podrá decir que Gérard de Nerval se ha ahorcado, Janino Imperatore. Habría incluso agentes, inspectores, que obligan a volver a su casa a los que no exhiben en sus labios la mueca de la felicidad.
Catilina, un hombre de espíritu, sin duda, porque tenía amigos aún entre sus opositores, lo que no es ininteligible más que para un belga.
¡Siempre Horacio y Margoton! Se cuidaría bien de elegir a Juvenal, Lucanio o Petronio: aquel con sus aterradoras impurezas y sus tristes bufonerías. (Usted tomaría partido por Trimalción, porque él es feliz, confiéselo) y el otro con sus remordimientos de Brutus y de Pompeyo, sus muertos resucitados, sus hechiceros de Tesalia, que hacen bailar a la Luna sobre la hierba de las planicies desoladas y, aquel otro, con sus estallidos de risa llenos de furor...
Trimalción es bestia, pero es feliz. Es vanidoso hasta el punto de hacer reventar de risa a sus servidores, pero es feliz. Es abyecto e inmundo, pero es feliz. El ostenta un gran lujo y amaga ser conocedor de delicadezas, pero es feliz. Es ridículo, pero es feliz. ¡Ah! Perdonemos a los que son felices. ¿La felicidad, una bella y universal excusa, no es así?
...yo estimo que mi mal humor es más distinguido que vuestra beatitud. Llegaría al punto de preguntarle si los espectáculos de la tierra le alcanzan. ¡Qué! ¡Nunca ha tenido deseos de largarse, aunque más no sea para cambiar de espectáculo! Tengo serias razones para compadecerme de quien no ama a la Muerte.
Byron, Tennyson, Poe y Cia.
Cielo melancólico de la poesía moderna. Estrellas de primera magnitud...
...¿Por qué el poeta no sería un triturador de pescados, como así también un repostero, un criador de serpientes para producir milagros y espectáculos, un amante de los reptiles, que disfruta, al mismo tiempo, de las caricias de sus anillos y del terror de la muchedumbre?"(36)

Janin era el príncipe de los críticos del aquella época, denostaba la novela negra y había escrito una parodia de l’Ane Mort. Al leer su artículo en L’Indépendance belge del 13 de febrero de 1866 la furia se sumó a los fuertes dolores de cabeza.
Janin arremetía contra la amarga ironía de Heine y contra la melancolía de los poetas románticos, a quienes, con mezquino chauvinismo, llamaba: ”extranjero—contraponiéndoles la alegría de los poetas franceses como Béranger: que cantaron a ”la deliciosa embriaguez de los veinte años”. Este elogio empalagoso de la felicidad determinó la ira del poeta del Spleen, del Guignon y de Le Goût du néant.
Preparó una respuesta mordaz bajo la forma de una carta abierta a Janin, pero la interrumpió después de haber escrito unos cuantos párrafos acuñados por una magnífica indignación. Era un proyecto condenado al abandono por su estado de salud y por su desesperación y que iba a reunirse, entre otros con Pauvre Belgique.
En mayo de 1865, "le volvieron a aquejar bruscamente las neuralgias (lo que no es nada) y el vientre", del que había padecido en 1864, e incluso mucho antes, puesto que el uso del laúdano había sido cotidiano para él durante mucho tiempo.
El 30 de noviembre escribe a Ancelle: "Me aburro y estoy padeciendo un martirio. Renuncié a toda clase de relaciones. Prefiero una soledad absoluta a las compañías brutales, estúpidas, ignorantes. ¿Y mi madre? ¿Tiene usted noticias suyas? A veces me imagino que ya no la veré más".37
Pasa largas horas en el hotel, embotado por los sedantes, a veces debe empapar una toalla con diversos medicamentos y envolverse la cabeza con ella para poder salir. Esta fué su única corona: el dolor.

Cuantas veces hemos escuchado la expresión: “Hugo reinaba”; aparece en la Histoire de la Litérature Française de Gustave Lanson —en la edición de 1923—, está en boca de Valéry en la conferencia sobre Baudelaire pronunciada el 19 de febrero de 1924 en la Société de Conférences. Imagínense ustedes a Baudelaire en 1866, cenando en casa de Mme Hugo y recibiendo la maravillosa noticia de que Victor Hugo abandonará su roca de Jersey para venir a Bruselas a firmar dos nuevos contratos con Lacroix. El mismo editor con el que soñaba publicar sus fragmentos y que ni siquiera ha ido a sus conferencias. En febrero, refiriéndose a la visita de Hugo, escribió a Ancelle: "Por lo visto él y el Océano riñeron. O no tuvo la fuerza de soportar al Océano, o el propio Océano se aburrió de su compañía".

Victor Hugo llegó a principios de julio de 1865. Vendió a Lacroix y Verboeckhoven Les Chansons des rues et des bois y Les travailleurs de la mer por 120.000 francos. Baudelaire, por su parte, no había ganado en toda su vida de escritor más que quince mil francos. El 6 de octubre cenó con Hugo quien le hizo grandes declaraciones de afecto.
El 4 de noviembre, Baudelaire, que no mencionó en su correspondencia la visita del 18 de julio, ni la cena del 6 de octubre, escribió a su madre: "Victor Hugo, pasó una temporada en Bruselas y desea que vaya a pasar algún tiempo en su isla; me ha aburrido mucho, cansado mucho ... No aceptaría su gloria ni su fortuna, si tuviese que hacer, al mismo tiempo, sus enormes ridículos. Mme Hugo es medio idiota, y sus dos hijos son grandes necios —si quieres leer su último volumen: Les Chansons des rues et des bois te lo enviaría enseguida—. Como siempre, enorme éxito desde el punto de vista de las ventas. —Desilusión de toda la gente de valía después de haberlo leído—. Esta vez quiso mostrarse alegre, ligero y enamorado, ser joven otra vez. Es horriblemente pesado. No veo en estas cosas, como en muchas otras, sino una nueva ocasión de dar gracias a Dios, por no haberme dado tanta estupidez. Rezo constantemente la oración del Fariseo.

Hugo le había regalado un ejemplar de las Chansons que llevaba esta dedicatoria: “A Charles Baudelaire, jungamus dextras". Pero la amistad de Hugo lo ofendía: "Esto, creo yo, no quiere decir sólo démonos un mutuo apretón de manos. Esto quiere decir también; unamos nuestras manos PARA SALVAR AL GENERO HUMANO. El género humano me importa un comino y él ni se dió cuenta de ello".(38)
La invitación de Hugo para ingresar en su insípido reino jamás le interesó. Baudelaire no actuaba con ingratitud, su distancia del munto era total. Pertenecía al genus irritabile vatum y no había lugar para él entre el rebaño. Cuando recibió noticias de que su obra era elogiada por los artículos de Verlaine y Mallarmé o que Saint Beuve le decía que, de volver a París, llegaría a ser una autoridad, un oráculo, un poeta de consulta, respondió:
"No conozco nada más comprometedor que los imitadores y nada me gusta tanto como estar solo".
Un tiempo después, inconcientemente, sin darse cuenta exactamente de quién hablaba, si de Baudelaire o de Poe —ya que había leído al último a través del primero—, Mallarmé se acercó a la verdad más que ningun otro:
Tel qu’en Lui-même enfin l’eternité le change
Le Poète suscite avec un glaive nu
Son siècle épouvanté de n’avoir pas connu
Que la mort triomphait dans cette voix étrange!
(39)

La portada de Les Épaves, había sido encargada a Felicien Rops quien, como ya hemos dicho, hacía grabados para las ediciones de Malassis. Cuando empezó a trabajar, se entusiasmó tanto, que decidió realizar por su cuenta, una gran litografía-frontispicio para la nueva edición de las Flores del Mal. Baudelaire consideró el trabajo ”lleno de ingenium”, pero demasiado complicado; prefería una ilustración basada en Danse Macabre; específicamente, en la imagen del cuarto verso:

Fière, autant qu’un vivant, de sa noble stature,
Avec son gros bouquet, son mouchoir et ses gants,
Elle a la nonchalance et la désinvolture
D’une coquette maigre aux airs extravagants.
(40)

Rops le pidió a Malassis que fuera a Namur con Baudelaire, que había disfrutado tanto su primera visita. Pero el estado de salud del poeta empeoraba y, para colmo de males, se había empeñado en ocultar a los médicos que lo atendían la historia de su infección sifilítica.


Félicien Rops. Tentación de San Antonio.



La muerte triunfaba en esa voz extraña


"¡Hasta la eternidad!"
Baudelaire a Félicien Rops.

De pronto se recuperaba; como un resucitado, se moría de risa en una cena con Mme Hugo y sus hijos, o escribía un poco y saboreaba la alegría infantil de ver publicados sus poemas malditos en Holanda, en aquella edición de 260 ejemplares que los arrancaría de la censura.
Mientras tanto, la muerte, a la que había escuchado gruñir bajo la tierra, por el camino de Alsemberg, se extendía invisiblemente por su cerebro malogrado. —A principios de marzo le confió a su madre que hasta una taza té le causaba una pequeña borrachera, tal era su congestión cerebral.
Por fin, hacia el 15 de marzo, partió hacia Namur invitado por los Rops y por Polet de Faveaux. Deseaba, más que nada, volver a Saint Loup, la iglesia de los jesuitas que lo había fascinado en su primer viaje. “Namur. ¡Saint Ciboire! !Para escribir su libro tenía que volver a esa ciudad!”
Una vez en su ciudad favorita —otra fortaleza jesuita; como la Chambéry de Maistre—, volvió a contemplar el arte barroco de la iglesia de Saint Loup. Mientras admiraba y hacía admirar a Poulet Malassis y a M. Rops que lo acompañaba, los confesionarios tallados con gran profusión, se tambaleó, arrebatado por un mareo repentino y cayó sobre los peldaños. Cuando lo levantaron pretendió que se había resbalado. Todos hicieron como que le creían pero, al día siguiente, al despertarse, manifestaba señales de trastorno mental.(41) Hablaba de manera incoherente y de pronto, quedó afásico.
Sin embargo, una vez en el Grand Miroir tuvo facultades suficientes para escribir y seguir con su rutina. Aunque, a veces, los mareos se acentuaban hasta el vértigo.
Incapaz de caminar permaneció en cama con una ataxia del lado derecho. El estadio del ictus sifilítico había llegado; pero los médicos, ignorantes de la enfermedad que roe su cerebro, le recomiendan que cambie de vida y que pase una temporada en el campo.
Los diagnósticos de histeria, el mal de Charcot, hacían furor en la época. Las conductas extravagantes, el nerviosismo, las cefaleas y la parálisis de Baudelaire, son vistas por el Doctor Marcq —a quien Asselineau llama le docteur tout va bien—, como una afección nerviosa. Ante la terrible gravedad de los síntomas le prescribe “un régimen severo y una vigilancia familiar”.
La situación se volvía confusa por la gran lucidez que Baudelaire exhibía en medio de la crisis. Ya estaba tan acostumbrado a vivir con los síntomas luéticos, se habían vuelto para él como una segunda naturaleza. En ese estado, tuvo tiempo de corregir algunas faltas de ortografía en la composición de las Nouvelles Fleurs du Mal que serían publicadas en Le Parnasse contemporain. Lo mismo hizo con el volumen Airs de Flûte que un viejo amigo, Prarond, le envió desde Paris. Como decía Théophile Gautier, “cuidaría la ortografía aún bajo las manos del verdugo”.
El 1ro de abril se declara abiertamente la parálisis del lado derecho; exactamente en la misma forma que atacara a Jeanne Duval más de diez años atrás. Pero lejos de detenerse en los centros motores, la enfermedad invade todo el cerebro.
Lo internan en un hospicio regenteado por hermanas Agustinas, Saint Jean et Sainte Elisabeth, situado en el 7 Rue des Cendres. Él, que había hecho hablar a los objetos en sus pequeños poemas en prosa, recibe a cambio, una calle de cenizas y un número para la muerte: tant ce feux nous brûle le cerveaux.
A diferencia de Rimbaud —que se convertirá en su lecho de muerte—, las monjas no pueden lograr que Baudelaire se santigüe. Malassis le dice a Asselineau: “El rostro tiene aún signos de inteligencia y me parece que ciertas ideas lo cruzan, como destellos”.
Si las hermanas lo presionan para que coma o se haga la señal de la cruz, se impacienta y emite una blasfemia “¡Cré nom!”.(41) Esto es lo último que escucharemos de sus labios, ya no hablará, ni escribirá más, sólo el rictus de la parálisis en el rostro y la ira inútil que provoca la impotencia: —¡Cré nom! ¡Cré nom!
Este es el fragmento final de su viaje hacia la nada. Se hundió en el gran agujero del sueño, al que tanto había temido. Y su luz se apagó definitivamente.
Sin embargo, algunos aseguran que —abriéndose paso entre la oscuridad devoradora—, los ecos de la obertura de Tanhäuser, despertaban en su rostro contorsionado por la parálisis, la sombra de una sonrisa.



Notas al prólogo 2a parte

26. ”El carácter natural del francés se compone de las cualidades del simio y del perro acostado“, #474. Ver Sébastien Roch Nicolas de Chamfort. Maximes et Pensées. Ed. A. Silvaire, Paris 1960.
27. Versos adjuntados por Voltaire a una carta a Formont, fechada en Bruselas, el 1ro de abril de 1740. Baudelaire los había encontrado en L’Histoire de la Ville de Bruxelles de Alejandro Henne y Alphonse Wauters, Bruselas 1843-1845. Notas de Jacques Crépet y André Guyaux.
28. Pauvre Bélgique! OEuvres Complètes. Du Seuil.
29. Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
30. Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
31. Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
32. Maturin es el autor de Melmoth the Wanderer, citado en Cohetes 22.13. a propósito del fin del mundo.
33. Pauvre Bélgique! OEuvres Complètes. Du Seuil.
34. BELGIQUE MOEURS POLITIQUES.
[Le compagnon de Dumouriez] La 5e classe (la masse) qui ne fait usage que de biére, d’eau de vie, de seigle, et de l’amusement solitaire de la pipe, a les oscillations morales fort lentes. De là ce caractère passif et cette haute opinion dans les prêtres, qu’elle semble exclusivement charger du soin de penser pour elle. Cela m’a paru si vrai qu’après une stricte analyse, je n’ai aperçu en lui (ce peuple) que deux puissants moteurs de ces actions. Ces moteurs. Ces moteurs sont l’ecu et l’hostie. Il est doux et soumis; mais electrisé au nom du ciel, ou brusqué dans sa métamorphose politique, sans y être amené par lui même. Sa fureur et son énergie peuvent se porter à un tel degré d’intensité qu’il deviendrait Taureau.
P. Gadolle. La Fortune publique assuré. Paris, impr. de Guffroy, 1794.
35. Traducir el Satiricón —ese proyecto se remontaba por lo menos a 1862—; durante aquel año cuatro obras publicadas por Malassis anunciaron en las tapas: La Cena de Trimalción, de Petronio; traducida por M. Charles Baudelaire. Ver Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
36. A Manet. Ver Belgique déshabillée. Edition d’André Guyaux. Folio.
37. Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
38. Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates.
39. Stéphane Mallarmé. Poésies. Gallimard.
"Tal como en Sí Mismo al fin la eternidad lo cambia,
El poeta provoca con su espada* desnuda
Su siglo horrorizado por no haber comprendido
Que la muerte triunfaba en esa voz extraña".
*El Grand Dictionnaire Universel du XIXe siècle de Pierre Larousse da una definición del nombre baudelaire: de baldelaire o badelaire, sable recto, cuya corta hoja de dos filos se ensanchaba y curvaba en la punta; suerte de alfanje conocido en la heráldica como baldelaire.
40. Les Fleurs du Mal. Livre de Poche.
"Fiera como un vivo en su noble estatura,
Con su gran ramo, su pañuelo y sus guantes,
Ella tiene la indolencia y la desenvoltura
De una flaca coqueta, con aire extravagante".
41. Relato de Eugène Crépet. Etude Biographique, Oeuvres Posthumes, 1887.
42. Juramento blasfemo a partir de: Sacré nom de Dieu.

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Cohetes

Mensaje  Gabriel_Sarando el Jue Mar 25, 2010 5:44 am

1. Cohetes.1

1.1. Aunque Dios no existiera la Religión continuaría siendo Santa y Divina.

1.2. Dios es el único ser que, para reinar, no necesita ni siquiera existir.2

1.3. Lo creado por el espíritu tiene mas vida que la materia.

1.4. El amor es el gusto por la prostitución3. No existe ningún placer noble que no pueda ser remitido a la prostitución.

1.5. En un espectáculo, en un baile, uno disfruta de todos.

1.6. ¿Qué es el arte? Prostitución.

1.7. El placer de estar entre la multitud es una expresión misteriosa del placer de la multiplicación del número.4

1.8. Todo es número. El número está en todo. El número está en el individuo. La embriaguez es un número.5

1.9. El gusto por la concentración productiva debe reemplazar en un hombre maduro al gusto por la languidez.

1.10. El amor puede derivar de un sentimiento generoso: el gusto de la prostitución; pero muy pronto es corrompido por el gusto de la propiedad.
El amor quiere salir de sí mismo, confundirse con su propia víctima —como el vencedor con el vencido— y conservar, no obstante, sus beneficios de conquistador.

1.11. Las voluptuosidades del mantenedor son a la vez las del ángel y las del propietario. Caridad y ferocidad. Ellas son independientes del sexo, de la belleza y del género animal.

1.12. Las tinieblas verdes en las tardes húmedas de la hermosa estación.
1.13. Las locuciones vulgares muestran una inmensa profundidad de pensamiento, huecos socavados por generaciones de hormigas.

1.14. Anécdota del cazador relativa a la relación íntima de la ferocidad y el amor.


2. Cohetes

2.1. De la femineidad de la Iglesia como razón de su omnipotencia.
Del color violeta (amor contenido, misterioso, velado, color de canonesa).

2.2. El sacerdote es inmenso porque hace creer a una multitud las cosas más sorprendentes.
Que la Iglesia quiera hacer de todo y ser todo, es una /necesidad/ ley del espíritu humano.

2.3. Los pueblos adoran la autoridad.

2.4. Los sacerdotes son los servidores y los sectarios de la imaginación.

2.5. El trono y el altar, máxima revolucionaria.

2.6. E.G. la seductora aventurera.6

2.7. Embriaguez religiosa de las grandes ciudades —Panteísmo. Yo soy todos; todos son yo.
Torbellino.


3. Cohetes

3.1. Creo haber escrito en mis notas que el amor se parece bastante a una tortura o a una operación quirúrgica7. Esta idea puede ser desarrollada de la forma más amarga. Aún cuando los amantes estén muy enamorados y llenos de deseos recíprocos; uno de los dos estará más tranquilo o menos poseído que el otro. Éste o ésta, es el operador o el verdugo; el otro es el sujeto, la víctima.
¿Escuchan esos suspiros, preludio a una tragedia de deshonra; esos gemidos, esos gritos, esas agonías? ¿Quién no los ha proferido; quién ha resistido el placer de arrancarlos al otro? ¿Y qué diferencia existe con el mismo sistema aplicado por meticulosos torturadores?
Esos ojos revulsivos de sonámbulos, esos miembros donde los músculos saltan y quedan tiesos como si estuvieran bajo la acción de una pila galvánica; la embriaguez, el delirio, el opio bajo sus efectos más furiosos, no darán tan /bellos/ espantosos resultados, /y/ ejemplos tan curiosos.
Mira el rostro humano, al que Ovidio consideraba forjado para reflejar a los astros8 /refleja/ no habla más que de ferocidad loca, o se distiende en una especie de muerte. Porque, ciertamente, yo creería un sacrilegio el aplicar la palabra éxtasis a esta suerte de descomposición.
—¡Horrible juego en el que hace falta que uno de los jugadores pierda el control de sí mismo!
Cierta vez preguntaron delante mío en qué consistía el mayor placer del amor. Alguien respondió naturalmente: en recibir —y otro—, en darse. Uno dijo: ¡orgullo del placer! y el otro: ¡voluptuosa humildad! Todos esos basureros hablaban como L’Imitation de Jésus Christ9. En fin, también apareció un imprudente utopista quien afirmó que el mayor placer amoroso era el de formar ciudadanos para la patria.
Yo digo: la voluptuosidad única y suprema del amor /consiste/ se encuentra en la certidumbre de hacer el mal. El hombre y la mujer saben desde el nacimiento que en el mal /uno encuentra/ se encuentra toda voluptuosidad.10


4. Planes cohetes proyectos

4.1. La Comedia a la Silvestre.11
Bárbara y el carnero.12
Chenavard ha creado un tipo sobrehumano.13
Mi voto a Levaillant.14
Prefacio, mezcla de misticismo y travesura.
Sueños y teoría de los sueños a la Swedenborg.15
El pensamiento de Campbell —The Conduct of Life.16
Concentración.
Poder de la idea fija.
La franqueza absoluta medio de la originalidad.
Contar pomposamente cosas cómicas.


5. Cohetes Sugestiones

5.1. Cuando un hombre cae en cama, casi todos sus amigos tienen un deseo secreto de verlo morir; unos para constatar que tiene una salud inferior a la suya, otros con la esperanza desinteresada de estudiar una agonía.17

5.2. Los arabescos son el más espiritual de los dibujos.


6. Cohetes Sugestiones

6.1. El hombre de letras remueve las capitales y dá el gusto por la gimnasia intelectual.

6.2. Amamos a las mujeres en la misma proporción en que ellas nos son /extranjeras/ más extranjeras. Amar mujeres inteligentes es un placer de pederasta. De esta manera la bestialidad excluye la pederastía.

6.3. Es posible que el espíritu de bufonería no excluya la caridad, pero es raro que así ocurra.

6.4. El entusiasmo que se aplica a otra cosa que no sean las abstracciones es un signo de debilidad y de enfermedad.

6.5. La delgadez es mas desnuda, más indecente que la obesidad.18
7.1. —Cielo trágico. Epíteto de orden abstracto aplicado a un ser material.

7.2. —El hombre bebe luz con la atmósfera. Por eso el pueblo tiene razón al decir que el aire de la noche es malsano para el trabajo.19

7.3. —El pueblo es un adorador nato del fuego.
Fuegos de artificio, incendios, incendiarios.
Si uno se supone un adorador nato del fuego /un Parsis/ del fuego, un /Pars/ uno puede crear una nueva...20

8.1. La repulsa relativa a los /personas/ rostros es el resultado del eclipse de la imagen real por la alucinación que en ella se origina.

8.2. Conoce, por tanto, los placeres de una vida áspera; y reza, reza sin cesar. La plegaria es un reservorio de fuerza. (Altar de la voluntad. Dinámica moral. La hechicería de los sacramentos. Higiene del alma21).

8.3. La música ahonda en el cielo.

8.4. Jean Jacques decía que él no entraba en un café sin una cierta emoción. Para una naturaleza tímida, una boletería de teatro se parece un poco al tribunal de los Infiernos.22

8.5. La vida no tiene más que un encanto verdadero; el encanto del Juego. Pero, ¿y si fuera indiferente ganar o perder?


9. Sugestiones cohetes

9.1. Las naciones no tienen grandes hombres más que a su pesar; como las familias, hacen toda clase de esfuerzos para no tenerlos. Por eso, el gran hombre necesita poseer —para poder existir— una fuerza de ataque más grande que la fuerza de resistencia desarrollada por millones de individuos.23
9.2. A propósito del sueño, aventura siniestra de todas las noches, uno puede decir que los hombres se duermen diariamente con una audacia que resultaría ininteligible si no supiéramos que ella es el producto de la ignorancia o del peligro.

10.1. Hay pocos caparazones para los que el desprecio deja de ser una venganza.24

10.2. Muchos amigos, muchos guantes. Los que me han amado eran gente despreciada, diría incluso despreciable, si quisiera halagar a la gente honesta.

10.3. ¡Girardin habla latin! Pecudesque locutae.25

10.4. Es propio de una sociedad incrédula el enviar a Robert Houdin entre los árabes para apartarlos de los milagros.26

11.1. Esos bellos y grandes navíos que se mecen imperceptiblemente (balanceándose) sobre las aguas tranquilas, esos robustos navíos, con aspecto ocioso y nostálgico, no están diciéndonos en una lengua muda: ¿Cuándo es que partiremos hacia la felicidad?27

11.2. No olvidar en el drama, el aspecto maravilloso, la hechicería y lo romancesco.

11.3. Los medios, las atmósferas, en las que todo un relato debe ser empapado. (Ver Usher y referirse a las sensaciones profundas del hachisch y del opio28).

12.1. ¿Existen acaso las locuras matemáticas y los locos que piensan que dos más dos son tres? En otros términos; ¿puede la alucinación, si las palabras no discordan, invadir las cosas de puro razonamiento? Si cada vez que un hombre tomara el hábito de la pereza, de la ensoñación, de la haraganería; —hasta el punto de postergar siempre para mañana lo importante— y otro hombre lo despertara una mañana a latigazos y lo siguiera fustigando hasta que, no pudiendo ya trabajar por placer, trabajara por miedo, ese hombre —el fustigador— ¿no sería en realidad su amigo, su bienhechor?
Por otra parte se puede afirmar que el placer vendrá después, con mucha más razón que con la que uno dice: “el amor viene después del matrimonio”.
Igual ocurre en política, el verdadero santo es aquel que fustiga y mata al pueblo por el bien del pueblo.29

Martes 13 de mayo de 1856.

12.2. Tomar ejemplares de Michel30
Escribir a Mann31
a Willis32
a Marie Clemm33
Enviar a lo de Madmoiselle Dumay
—Averiguar si Mirés...34

12.3. Aquello que no es ligeramente deforme tiene aspecto de insensible; de donde se deduce que la irregularidad, es decir lo inesperado, la sorpresa, el asombro son una parte esencial y la característica de la belleza.35


13. Notas Cohetes

13.1. Théodore de Banville no es precisamente materialista; es luminoso.
Su poesía representa las horas felices.36

13.2. Ante cada carta de un acreedor escribe cincuenta líneas sobre un sujeto extra terrestre y estarás salvado.

13.3. Una gran sonrisa en un bello rostro de gigante.37

14.1. Del suicidio y de la locura suicida consideradas en su relación con la estadística, la medicina y la filosofía.
Brierre de Boismont38. Buscar el pasaje: ‘’Vivir con un ser que no siente por vos más que aversión...’’
14.2. El retrato de Sereno por Séneca, el de Stágira por San Juan Crisóstomo.39

14.3. La acedia enfermedad de los monjes.40

14.4. El Taedium vitae.41


15. Cohetes

15.1.Traducción y paráfrasis de: la pasión lo refiere todo a ella misma.42

15.2. Placeres espirituales y físicos causados por el trueno, la electricidad y el rayo; toxinas de los recuerdos amorosos, tenebrosos, de los años pasados.


16. Cohetes

16.1. He encontrado la definición de lo Bello —de mi concepto de lo Bello—. Es algo ardiente y triste, algo un tanto vago, que deja lugar a la conjetura. Si quieren voy a aplicar mis ideas a un objeto sensible, por ejemplo, al objeto más interesante de la sociedad: el rostro de una mujer. Una cabeza bella y seductora, quiero decir, una cabeza de mujer, es algo que hace soñar a la vez, de una manera confusa, voluptuosa y triste; que comporta una idea de melancolía, de lasitud; hasta de saciedad y, al mismo tiempo, una idea contraria, es decir, un ardor, un deseo de vivir, asociado con una /cierta tristeza/ amargura en reflujo, proveniente de la privación o la desesperanza. El misterio, el remordimiento, también son caracteres de lo Bello.
Una bella cabeza de hombre no necesita poseer, excepto desde el punto de vista de una mujer —desde el punto de vista de un hombre se sobreentiende—, esta idea de voluptuosidad que en un rostro de mujer /aún en el más melancólico/ contiene una provocación tanto mas /embriagadora/ atractiva cuanto más melancólico es el rostro. Pero esta cabeza contendrá también algo de ardiente y de triste —necesidades espirituales, ambiciones tenebrosamente reprimidas—, la idea de una potencia rugiente y no utilizada —en ocasiones también, la idea de una insensibilidad vengativa—, (porque el tipo ideal del dandy no debe ser descuidado al respecto); a veces, y este es uno de los caracteres más interesantes de la belleza, el misterio y, en fin (porque tengo el coraje de confesar hasta que punto me siento moderno en la estética), la Tristeza. —No pretendo que la Alegría no pueda asociarse a la Belleza, pero yo pienso que la Alegría es uno de los ornamentos /menos importantes/ más vulgares —mientras que la Melancolía es, por así decirlo, /la ilustre compañera/ /la compañera natural/ /ilustre compañera/, en este punto casi no concibo (¿será mi cerebro un espejo hechizado?) un tipo de Belleza en la que no esté presente la Tristeza. Apoyado sobre —otros dirán: obsesionado por— estas ideas, no me será difícil llegar a la conclusión de que el tipo mas perfecto de belleza viril es Satán, —a la manera de Milton.43


17. Cohetes

17.1. Auto idolatría.44

17.2. Armonía política del carácter.
Euritmia del carácter y de las facultades.
Aumentar todas las facultades.
Conservar todas las facultades.
Un culto (magismo, hechicería evocativa).
El sacrificio y el voto son las formas supremas y los símbolos del intercambio.
Dos cualidades literarias fundamentales: supernaturalismo e ironía.

17.3. Mirada individual, aspecto /que tienen/ de las cosas que están frente al escritor, después, giro satánico del espíritu45. Lo sobrenatural comprende el color general y el acento, es decir, la intensidad, sonoridad, limpieza, vibración, profundidad y estruendo en el espacio y en el tiempo.
Hay momentos de la existencia en los que el tiempo y la extensión son más profundos y el sentimiento de la existencia inmensamente aumentado.
Sobre la magia aplicada a la evocación de los grandes muertos, al restablecimiento y al perfeccionamiento de la salud.
La inspiración llega siempre cuando el hombre así lo quiere, pero no se vá cuando cuando el quiere.
Sobre la lengua y la escritura tomadas como operaciones mágicas.
Hechicería evocativa.

17.4. Sobre el aspecto en la mujer.
Los aspectos encantadores que forjan la belleza son:
El aire de hastío.46
El aire de aburrimiento.
El aire evaporado.
El aire descarado.
El aire frío.
El aire de mirar hacia adentro.
El aire de dominación.
El aire de voluntad.
El aire maligno.
El aire enfermizo.
El aire de gato, infantilismo, antipatía y malicia mezcladas.

17.5. En cieros estados /del alma/ casi sobrenaturales, la profundidad de la vida se revela toda entera en el espectáculo —por más ordinario que sea— que uno tiene frente a los ojos. Todo deviene símbolo.47

17.6. Atravesaba el boulevard y al precipitarme un poco por esquivar los coches, mi aureola se desprendió y cayó en el barro, sobre el macadam. Afortunadamente, tuve tiempo de recogerla; pero un rato después, una idea desafortunada se deslizó en mi espíritu: se trataba de un mal presagio. Desde entonces esta idea no me abandona y no me ha dejado descansar en todo el día.48

17.7. Acerca del culto de sí mismo: en el amor; desde el punto de vista de la salud, la higiene, la toilette, la nobleza espiritual y la elocuencia.
17.8. Self purification and anti-humanity.49

17.9. En el acto del amor hay un gran similitud con la tortura o con una operación quirúrgica.50

17.10. En la plegaria se realiza una operación mágica. La plegaria es una de las grandes fuerzas de la dinámica intelectual. Allí hay una suerte de recurrencia eléctrica.

17.11. El rosario es un médium, un vehículo; es la plegaria al alcance de todos.

17.12. El trabajo, fuerza progresiva y acumulativa, que aporta un interés, como el capital, tanto en las facultades como en los resultados.

17.13. El juego, aún dirigido por la ciencia —fuerza intermitente—, será vencido, por más fructifero que sea, por el trabajo, por más pequeño que sea, pero continuo.

17.14. Nos sorprendería si un poeta le pidiera al Estado el derecho de tener algunos burgueses en su caballeriza; mientras que si un burgués pidiera un poeta asado, lo encontariamos natural.

17.15. Este libro no podría escandalizar ni a mis mujeres, ni a mis hijas, ni a mis hermanas.

17.16. Después él le pedía permiso para besarle la pierna y aprovechaba de la circunstancia para besar esta hermosa pierna en una posición tal que ella dibujaba netamente su silueta contra la puesta del sol.

17.17. Minette, minoutte, minouille, mi gato, mi lobo, mi monito, gran mono, gran serpiente, mi pequeño asno melancólico.
Tales caprichos linguísticos, demasiado repetidos y las harto frecuentes apelaciones bestiales testimonian un aspecto satánico en el amor: ¿no tienen acaso los satanes forma de bestias? El camello de Cazotte51, —camello, Diablo y mujer.
17.18. Un hombre va a tirar con pistola acompañado de su mujer. Apunta a una muñeca y dice: “me imagino que eres tú” —cierra los ojos y abate a la muñeca—. Después dice /besando la mano de su compañera/: “¡querido ángel cómo te agradezco mi puntería!”.52

17.19. Cuando haya inspirado la repugnancia y el horror universales, habré conquistado la soledad.53

17.20. Este libro no está hecho para mis mujeres, mis hijas y mis hermanas. Tengo poco de esas cosas.

17.21. Hay pocos caparazones para los que el desprecio no es un placer.54

17.22. Muchos amigos, muchos guantes, —por miedo a la sarna.

17.23. Los que me han amado eran gente despreciada, diría incluso, despreciable —si quisiera halagar a la gente honesta.

17.24. Dios es un escándalo, —un escándalo que aporta.

18.1. No desprecies la sensibilidad de nadie. La sensibilidad de cada uno es su genio.

18.2. No hay más que dos lugares en los que uno paga para tener el derecho a gastar, las letrinas públicas y las mujeres.

18.3. Por un concubinato ardiente uno puede adivinar los placeres de una joven pareja.

18.4. El gusto precoz por las mujeres. Yo confundía el olor de las pieles con el olor de la mujer. Recuerdo... en fin, yo amaba a mi madre por su elegancia; era un dandy precoz.55

18.5. Mis ancestros, idiotas o maniáticos, en sus departamentos solemnes, todos víctimas de terribles pasiones.

18.6. Los países protestantes carecen de dos elementos indispensables para la felicidad de un hombre bien educado, la galantería y la devoción.

18.7. La mezcla de lo grotesco y de lo trágico es agradable al espíritu como la discordancia a las orejas hastiadas.

18.8. Lo que tiene de embriagante el mal gusto es el placer aristocrático de disgustar a los otros.

18.9. Alemania expresa la fantasía por la línea. Inglaterra por la perspectiva.

18.10. En el nacimiento de todo pensamiento sublime hay un sacudimiento nervioso que se hace sentir en el cerebelo.

18.11. España pone en la religión la ferocidad natural del amor.

18.12. ESTILO.
La nota eterna, el estilo eterno y cosmopolita.
Chateaubriand, Alph, Rabbe56, Edgar Poe.

19.1. Por qué los demócratas no aman a los gatos; es fácil adivinarlo. El gato es bello; revela ideas de lujo, limpieza, voluptuosidad, etc.57


20 Cohetes

20.1. Un poco de trabajo, repetido trescientas sesenta y cinco veces, dá trescientas sesenta y cinco veces un poco de dinero, es decir, una suma enorme. Al mismo tiempo se alcanza la gloria.
Asimismo, una multitud de pequeños placeres hacen la felicidad.

20.2. Crear un lugar común, eso es el genio.
Debo crear un cliché.58

20.3. El concetto59 es una obra maestra.
20.4. El tono Alphonse Rabbe.
El tono de chica entretenida (Mi bella! Sexo volátil).60
El tono eterno.
Colorido, crudo, diseño profundamente entallado.
La prima donna y el joven carnicero.

20.5. Mi madre es fantástica, hay que temerla y complacerla.

20.6. El orgulloso Hildebrand.
Cesarismo de Napoleón III. (Carta a Edgar Ney). Papa y Emperador.61


21. Cohetes Sugestiones

21.1. ¿Entregarse a Satán... qué es?

21.2. No existe nada más absurdo que el Progreso. Porque el hombre, como lo demuestran las noticias de todos los días, es siempre parecido e igual al hombre, es decir, que está siempre en estado salvaje. ¿Qué son los peligros del monte y la pradera al lado de los choques y los conflictos cotidianos de la civilización?
Que el hombre enlace a su víctima por el boulevard, o atraviese a su presa en las forestas desconocidas; no es acaso el mismo hombre eterno, la bestia de caza más perfecta.

21.3. Dicen que tengo treinta años; pero si yo he vivido tres minutos en uno... ¿no tendré noventa años?

21.4. El trabajo, ¿no es la sal que conserva las almas momificadas?

21.5. Principio de una novela, empezar por un tema —no importa por dónde—, para tener deseos de terminarla, comenzar con frases muy bellas.

22.1. Creo que el encanto infinito y misterioso que se encuentra en la contemplación de un navío, y sobre todo de un navío en movimiento, se debe primero a la regularidad y a la simetría, que son una de las necesidades primordiales del espíritu humano, en el mismo grado que la complicación y la armonía. Y segundo, a la multiplicación sucesiva y a la generación de todas las curvas y figuras imaginarias /descriptas/ operadas en el espacio por los elementos reales del objeto.
La idea poética que se desprende de esta operación de movimiento en las líneas es la hipótesis de un ser vasto, inmenso, complicado pero eurítmimco; de un animal lleno de genio, sufriendo y exhalando todos los suspiros y todas las ambiciones humanas.

22.2. Pueblos civilizados que habláis siembre con la misma imbecilidad de salvajes y bárbaros, muy pronto, como dice d’Aurevilly, no valdréis ni siquiera para ser idólatras.62

22.3. El estoicismo, religión de un sólo sacramento —¡el suicidio!

22.4. Concebir el esquema de una bufonería lírica o mágica para una pantomima y traducirla a una novela seria. Sumergir todo esto en una atmósfera anormal, de ensueño —en la atmósfera de los grandes días—. Que sea algo arrullador —y aún sereno en la pasión—. Regiones de la poesía pura.

22.5. Conmovido al contacto de esas voluptuosidades que parecían recuerdos, por la ternura de un pasado mal resuelto; tantas faltas, tantas peleas, tantas cosas que se ocultaron mutuamente, se puso a llorar y en las tinieblas rodaron lágrimas cálidas sobre la espalda desnuda de su querida y siempre atractiva amante. Ella se estremeció enternecida. Las tinieblas reafirmaban su vanidad y su dandismo de mujer fría. Estos dos seres decepcionados, que aún sufrían por la nobleza que les restaba, se abrazaron espontáneamente confundiendo en la lluvia de sus lágrimas y de sus besos las tristezas de su pasado y las esperanzas inciertas de su futuro. Es presumible que para ellos la voluptuosidad no fue jamás tan dulce como en aquella noche de melancolía y caridad; —una voluptuosidad saturada de dolor y de remordimientos.
A través de la negrura de la noche había mirado hacia atrás, hacia los años profundos, después se había lanzado a los brazos de su culpable amiga para encontar allí el mismo perdón que él le otorgaba.

22.6. Hugo piensa frecuentemente en Prometeo. Se aplica un buitre imaginario sobre su pecho; que no ha sido punzado más que por las /sinapismos/ moxas de la vanidad. Después la alucinación se complica y varía, pero siguiendo la marcha progresiva ya descripta por los médicos: el cree que por un fiat de la Providencia Santa Helena ha tomado el lugar de Jersey.63

22.7. Este hombre es tan poco elegíaco, tan poco etéreo, que horrorizaría hasta a un notario.

22.8. Hugo-Sacerdote tiene siempre la frente baja —demasiado baja para no ver nada, excepto su ombligo.64

22.9. ¿Quién no es un sacerdote en estos días? La juventud misma es un sacerdocio —a juzgar por lo que dicen los jóvenes.

22.10. ¿Que hay que no sea una plegaria? Cagar es una plegaria, por lo que dicen los demócratas cuando cagan.

22.11. M. de Pontmartin —un hombre que siempre tiene el aspecto de llegar de su provincia...65

22.12. El hombre, es decir cada uno de nosotros, es tan naturalmente depravado que sufre menos del rebajamiento universal que del establecimiento de una jerarquía razonable.

22.13. El mundo va hacia su fin66. La única razón por la que podría durar, es porque existe. Que esta razón es débil, comparada a todas aquellas que anuncian lo contrario y particularmente esta: de ahora en adelante, ¿qué tiene que hacer el mundo bajo el cielo? Porque suponiendo que continuara existiendo materialmente, ¿sería esta una existencia digna de ese nombre y del diccionario histórico? Yo no digo que el mundo será reducido a los pleitos y al desorden bufonesco de las repúblicas de Sudamérica; que quizás volveremos al estado salvaje e iremos, a través de las ruinas cubiertas de hierbas de nuestra civilización, a buscar nuestro alimento fusil en mano. No, —porque tal suerte y tales aventuras supondrían una cierta energía vital, eco de las edades primeras.
Nuevo ejemplo y nuevas víctimas de leyes morales inexorables, moriremos por dónde creímos vivir. La mecánica nos habrá americanizado de tal manera, el progreso habrá atrofiado tanto nuestra parte espiritual, que nada entre las ensoñaciones sanguinarias, sacrílegas o antinaturales de los utopistas se podrá comparar con sus resultados positivos. Yo pido a todo hombre pensante que me enseñe qué ha subsistido de la vida. En cuanto a la religión, es inútil hablar de ella y buscar sus restos, porque seguir molestándose en negar a Dios es lo único que provoca a escándalo en semejantes materias. La propiedad habrá desaparecido virtualmente con la supresión del derecho de primogenitura; pero el tiempo vendrá cuando la humanidad, como un ogro vengador, arrancará su último mendrugo a aquellos que creyeron haber heredado legítimamente de las revoluciones. Y aún así, éste no sería el mal supremo.
La imaginación humana puede concebir, sin demasiado esfuerzo, repúblicas u otros estados comunitarios dignos de cierta gloria, siempre que estén dirigidos por hombres sagrados, por ciertos aristócratas. Pero no es por las instituciones políticas que se manifestará la ruina universal, o el progreso universal; porque poco me importa el /palabra/ nombre. Lo hará por el envilecimiento de los corazones. ¿Tengo necesidad de decir que, lo poco que quedará de la política se debatirá penosamente en la opresión de la animalidad general y que los gobernantes serán forzados, para mantenerse y para crear un fantasma de orden, a recurrir a medios que harían escalofriar a nuestra humanidad actual por más endurecida que ella esté?
—Entonces, el hijo escapará de su familia, no a los dieciocho años, sino a los doce, emancipado por su precocidad glotona; escapará, pero no para buscar aventuras heroicas, no para liberar a una bella prisionera en una torre, o para /ejercer en una bohardilla el sublime oficio de escritor/ inmortalizar una bohardilla con pensamientos sublimes, sino para fundar un comercio, para enriquecerse y para hacerle la competencia /a papá/ a su infame papá, —fundador y accionista de un periódico que pregonará la ilustración y que hará considerar al Siécle66 de esa época como un agente de la superstición.
—Entonces, las vagabundas, las desclasadas, aquéllas que han tenido ciertos amantes y a las que uno nombra /algunas veces/ entre los Angeles, /a causa de pasajeros aturdimientos/ a causa y en agradecimiento del aturdimiento que brilla, /a veces como/ luz del azar, en su existencia, lógica como el mal. —Entonces éstas, digo yo, no serán más que sabiduría implacable, sabiduría que condenará todo, todo excepto el dinero, todo, incluyendo los errores de los sentidos! ¿A qué se parecerá la virtud? —¿qué digo?— todo lo que no sea ardor por Plutón será considerado como un inmenso ridículo. La justicia, sí aún en esta época afortunada puede existir una justicia, hará prohibir a aquellos ciudadanos que no sepan hacer fortuna. —Tu esposa. ¡Oh Burgués! /tu compañera legítima/ Tu casta mitad, de cuya legitimidad nace para tí la poesía, introduciendo desde ahora en la legalidad una infamia irreprochable, guardiana vigilante y amorosa de tu caja fuerte, no será más que el ideal perfecto de la mantenida. Tu hija, con una /precocidad/ nubilidad infantil, soñará en su cuna, que ella /vale/ se vende por un millón. Y tú mismo, oh Burgués, —todavía menos /poético/ poeta de lo que eres hoy— tú no tendrás nada que decir; tu no lamentarás nada. ¡Porque hay cosas en el hombre que se fortalecen y prosperan en la misma medida en que otras de vuelven delicadas y se ablandan y, gracias al progreso de esos tiempos, no quedará de tus entrañas más que las vísceras! —¡Esos tiempos pueden estar cerca; quién sabe si es que todavía no han llegado, y si el entorpecimiento de nuestra naturaleza no es el único obstáculo que nos impide apreciar el medio en el que respiramos!
En cuanto a mí, que siento a veces el ridículo de un profeta, también sé que jamás encontraré la caridad de un médico. Perdido en este mundo vil, apretujado por la muchedumbre, soy como un hombre cansado que ya no mira hacia atrás, hacia los años profundos, mas que para ver desengaños /y amargura/ y delante suyo, una tormenta donde no se encuentra nada nuevo, ni enseñanza, ni dolor.
La tarde en que este hombre ha robado /al pasar/ al destino algunas horas de placer, arrullado en su digestión, olvidado —en la medida de lo posible— del pasado, contento del presente y resignado al futuro, embriagado de su sangre fría y de su dandismo, orgulloso de no ser tan bajo como los que pasan, se dice contemplando el humo de su cigarro: qué me importa a dónde van esas conciencias.
Creo que he derivado en aquello que las gentes de la profesión llaman un plato de entrada. Por lo tanto dejaré estas páginas —porque quiero poner fecha a mi cólera /tristeza/.


23. Cohetes Higiene Proyectos68

23.1. Cuanto más se quiere, mejor se quiere.
Cuanto más se /quiere/ trabaja, mejor se trabaja y más se quiere trabajar. Cuanto uno más produce más fecundo deviene.

23.2. Después de una orgía, uno siempre se siente más solo, más abandonado.

23.3. En lo moral como en lo físico, siempre tengo la sensación del abismo, no solamente del abismo del sueño, sino del abismo de la acción, del sueño, del recuerdo, del deseo, del remordimiento, de lo bello, del número, etc.
He cultivado mi histeria con placer y terror. /Hoy/ Ahora siempre tengo vértigo, y hoy, 23 de enero de 1862, he recibido una advertencia singular: sentí pasar sobre mí el soplo del ala de la imbecilidad.69

24. Higiene Conducta Moral

24.1. A cada minuto somos aplastados por la idea y la sensación del tiempo. Y no hay más que dos medios para escapar a esa pesadilla —para olvidar: el Placer y el Trabajo—. El Placer nos desgasta. El Trabajo nos fortifica. Elijamos.
Cuanto más nos servimos de uno de estos medios, más /escapamos/ sentimos la repugnancia por el otro.
La única forma de olvidarse del tiempo es utilizándolo.
/De Maistre y Edgar/.
Las cosas se hacen poco a poco.


25. Cohetes

25.1. De Maistre y Edgar Poe me han enseñado a razonar.70

25.2. No hay obra más larga que la que no nos atrevemos a comenzar; se vuelve una pesadilla.
[b]

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NOTAS A LOS MANUSCRITOS

Mensaje  Gabriel_Sarando el Jue Mar 25, 2010 5:52 am

1. Ver prólogo.
2. La expresión recuerda a una frase de Stendhal que Nietzsche reprodujo en Ecce homo : “La única excusa para Dios es que no existe”. Comparar con la expresión de Voltaire: “Si Dios no existiera habría que inventarlo”.
3. En los Petits poèmes en prose Baudelaire se refiere al mismo tema: “Eso que los hombres llaman amor es muy pequeño, muy restringido y débil comparado a esa inefable orgía, a esa santa prostitución del alma que se dá toda entera —poesía y caridad— al imprevisto que aparece, al desconocido que pasa”. Foules. Le spleen de Paris. Le Livre de Poche.
4. En Peindre de la Vie Moderne Baudelaire escribe a propósito de Constantin Guys —M. G.—: “Su pasión, su profesión, es tomar por esposa a la multitud” en la que se precipita “como en un inmenso reservorio de electricidad”. Ver también los pasajes dedicados a la Multitud —Foule— en los Petits Poémes en Prose. Le Livre de Poche.
5. Recordar aquella sentencia de los pitagóricos que reproduce Sexto Empírico (Math, 1, VII): numero cuncta assimilatur; “el número se asimila a todo”.
Esta idea, común al I-Ching, a los Misterios Pitagóricos, a la Cábala y al esoterismo medieval también esta presente en Leibniz y en Schopenhauer. Siguiendo con la idea mencionada, el autor retoma un pensamiento de los Paraísos Artificiales; allí el vino y el haschish son definidos como “medios de multiplicar la individualidad”. De donde el número, la masa y la embriaguez guardan una relación misteriosa. Nietzsche diría dionisíaca. Ver en relación con la música Mi Corazón al Desnudo; 70.4. y nota 145.
6. E.G. designa probablemente a Elisa Guierri a quien Baudelaire encontró en casa de Madame Sabatier o Elisa Neri quien inspiró a la Sisina de Las Flores del Mal y sobre la que Baudelaire había proyectado escribir una novela: “El loco razonable y la bella aventurera”. Ver La Belgique déshabillée. Folio.
7. En Les Tentations —Pequeños Poemas en Prosa— Eros aparece llevando en la cintura “brillantes cuchillos e instrumentos de cirugía”. Toda la erótica del siglo XIX está dominada por el sadomasoquismo y no es sorprendente la asociación de la relación amorosa con la crueldad quirúrgica que se ponía en práctica en los mejores establecimientos de Londres y de París. Recordemos la terrible expresión de William Michael Rosseti al respecto: “Esta atración sexual hacia el refinamiento del dolor es tan natural en un hombre sanamente constituído, como la tendencia del conejo macho a devorar a sus propios hijos”. Citado por José Pierre en L’univers Symboliste. Somogy. Ver también Mario Pratz, La muerte, la carne y el Diablo en la literatura romántica. Monte Avila Editores. Venezuela.
8. Os homini sublime dedit coellumque tueri /Jussit et erectos ad sidera tollere vultus. Ovidio, Metamorfosis I. (“El ha dado al hombre un rostro sublime y quiere que contemple el cielo levantando los ojos hacia los astros”).
9. La naturaleza “prefiere recibir a dar” mientras que “la gracia cree que es más feliz el que dá que el que recibe”. Imitation de Jésus Christ, libro III, Cap. LIV, versículo 10.
10. “Yo me digo a mí mismo: existe un Dios, una mano ha creado lo que yo veo, pero lo ha hecho para el mal; el mal es su esencia; todo lo que nos hace cometer es indispensable a sus planes... Lo que yo llamo mal es verdaderamente un gran bien en comparación con el ser que me ha traído al mundo...
El mal es necesario a la organización viciosa de este triste universo. Dios es muy vengativo, malo, injusto. Las consecuencias del mal son eternas; es en el mal que Él ha creado al mundo; a través del mal lo sostiene; por el mal lo perpetúa; es impregnada de mal que la criatura debe existir y es en el seno del mal que ella retorna después de su existencia... Como la virtud es de un modo opuesto al sistema del mundo, todos los que la hayan admitido deberán soportar horrorosos suplicios por los que se verán obligados a volver al seno del mal, autor y regenerador de todo lo que vemos... Yo veo en el mundo el mal eterno y universal”. Sade, Juliette, Vol II, pags. 341-350. Folio.
11. Théophile Silvestre —1823-1876—, crítico de arte, había sostenido una rivalidad con Baudelaire en 1858.
12. Se refiere aquí a Charles Bárbara —1822-1886— quien fuera amigo de Baudelaire.
13. Paul Chénavard —1807-1895— pintor de origen lionés, una de las referencias permanentes de Baudelaire como estereotipo del arte vulgar de su época. Baudelaire lanzó varias fórmulas hirientes contra un mediocre ambicioso que pretendía decorar el Panteón y hacer de él un templo de la historia de la humanidad. En las Notas sobre el Arte Filosófico se lo trata de “caricatura de la sabiduría antigua diseñada por la fantasía moderna”. Ver Écrits sur l’Art. Le Livre de Poche.
14. Uno de los primos de Baudelaire, militar de carrera.
15. Sobre las relaciones de Baudelaire con el pensamiento de Swedenborg ver La Mystique de Baudelaire, Jean Pommier, 1932.
Según Starkie, Baudelaire, “...creía, para hablar en lenguaje swedenborgiano, que todas las cosas del mundo material se corresponden con los objetos del mundo espiritual, y son por lo tanto imágenes imperfectas de la belleza celestial. La escondida y misteriosa relación que liga los objetos del mundo material con los del espiritual es lo que llamamos correspondencias. Y sólo de manera indirecta, a través de sus símbolos, podemos ver los objetos del mundo espiritual. Estos símbolos son el lenguaje de la naturaleza, un lenguaje jeroglífico que se halla delante de nosotros y que no leemos, o que sólo leemos de manera imperfecta. Swedenborg creía que los grandes pensadores atravesaban la corteza y veían el corazón de las cosas, por lo que sólo ellos podían descifrar los misteriosos jeroglíficos”. Enid Starkie. Rimbaud. Ediciones Siruela.
16. Thomas Campbell —1777-1844— poeta escocés autor de The plesures of hope. La obra de Emerson, The Conduct of Life lo menciona:
“The poet Campbell said that a man accustomed to work was equal to any achievement he resolved on, and that, for himself necessity, not inspiration, was the prompter of his muse”.
The Conduct of Life, en Ralph Waldo Emerson, Essays and Lectures. The Library of America.
17. “Una persona nunca cae enferma sin que los que la rodean estén animados por una vaga esperanza de que morirá”. The Conduct of Life, en Ralph Waldo Emerson, Essays and Lectures. The Library of America.
18. “Si la mujer gorda es un capricho encantador, la mujer magra es un pozo de voluptuosidades tenebrosas”. Charles Baudelaire. Le Catéchisme de la femme aimée.
19. Baudelaire trabajaba por las noches invirtiendo el ciclo natural. Pero hay algo en este comentario que demuestra su doble actitud; aquí están reflejadas ciertas ideas de Joseph de Maistre, por ejemplo:
“La noche es, constantemente, una complice natural del orden de todos los vicios, y por lo tanto, esta complacencia seductora hace que valgamos menos durante la noche que durante el día”.
Les Soirées de San Petesbourg. Ed de la Maisnies, 1980.
20. Los Parsis son los seguidores de Zoroastro —Zaratustra— el primer adorador del fuego.
21. Todo el paréntesis es un agregado. Autel de la volonté figura entre los proyectos de novelas de Baudelaire.
22. Confessions, libros I, VI y IX. Baudelaire en Mon coeur mis à nu, quiere rivalizar con Jean Jacques Rousseau, oponiendo su dandismo a la timidez del otro.
23. Esta idea del genio “insultado por la masa”, el “hombre superior” —Hégésippe Moreau— “que está en guerra contra toda la sociedad”, la encontraremos posteriormente en Nietzsche y en Fernando Pessoa, ver Erostratus. Pre-textos.
24. “El desprecio, dice un proverbio, atraviesa hasta el caparazón de la tortuga; pero hay cráneos humanos que se sentirían insultados, viéndose comparados —aunque sólo fuera en su impermeabilidad— con el caparazón de una tortuga gigante de las islas Galápagos”. Edgar Allan Poe, Marginalia; analogía realizada por Louis Seylaz, Edgar Poe et les premiers symbolistes français, Lausanne 1923, citado por Jacques Crépet.
25. “Y los rebaños hablaron”. Alusión a las Odas de Virgilio. Emile de Girardin poeta y periodista —1806-1881—.
26. En 1856, Robert Houdin había efectuado una misión en Argelia para combatir la influencia de los hechiceros. El nombre de Robert Houdin y la misma reflexión vuelven en un comentario consignado sobre el programa de un prestidigitador, en Bélgica en noviembre de 1864. La Belgique desabillée. Folio.
27. “Ces beaux navires balancés par les eaux de la rade dans un désoeuvrement nostalgique, et qui ont l’air de traduire notre pensée: ¿Quand partons-nous pour le bonheur?”. Le Poëme du Hachsich, 1858. Ver Les Paradis Artificiels. Le Livre de Poche.
28. Se refiere a The fall of the House of Usher, de Edgar Allan Poe. Ver Paradis Artificiels. Le Livre de Poche.
29. Ver prólogo El amor del Verdugo.
30. Probablemente se refiere a las Extraordinary Stories de Poe publicadas en marzo de 1856 por Michel Levy.
31. El manuscrito original es ilegible. Según W. T. Bandy se trata de un americano, William W. Mann, quien le había prestado a Baudelaire algunos números del Southern Literary Messenger para sus estudios sobre Poe. Ver W. T. Bandy. New Light on Baudelaire and Poe. Yale French Studies, X, 1953. Sobre la lectura de Poe a través de los críticos americanos ver Edgar Allan Poe par Baudelaire. Confidences L Herne. Notas de Claude Richard.
32. W. T. Bandy propone el nombre de Nathaniel Parker Willis 1806-1867, crítico americano, editor y defensor de Poe. Su nombre es consignado por Baudelaire en el servicio de prensa de las Flores del Mal.
33. La tía y madrina de Poe, a quien Baudelaire escribió una carta de ternura sobrecogedora en 1854:
“Hace tiempo, Señora, que yo deseaba alegrar sus ojos maternales con esta traducción de uno de los más grandes poetas de este siglo; pero la vida literaria está llena de vaivenes y de impedimentos... Dos años antes de la catástrofe, que quiebra horriblemente una existencia tan plena y tan ardiente, ya me esforzaba en dar a conocer a Edgar Poe entre los literatos de mi país. Entonces, la tormenta incesante de su vida me era desconocida; ignoraba que esas plantas exhuberantes eran el producto de una tierra volcánica. Actualmente comparo la falsa idea que yo me había hecho de su vida en relación a lo que esta era en realidad: el Edgar Poe que mi imaginación había creado, era rico, feliz —un joven caballero de genio que a veces se dedicaba por placer a la literatura entre las miles de ocupaciones de su vida elegante— y el verdadero Edgar, —el pobre Edie— aquel que usted amó y ayudó, el que yo haría conocer en Francia. La irónica antítesis me llena de un enternecimiento incontenible.
Muchos años han pasado y su fantasma aun me obsesiona. Hoy, no es solamente el placer de mostrar sus bellas obras lo que me posee, sino también el escribir sobre ellas el nombre de la mujer que fué tan buena y tan dulce con él. Como vuestra ternura curaba sus heridas, el embalsamará vuestro nombre con su gloria...”.
La traducción de las Extraordinary Stories —publicada en 1856 por Michel Lévy— fué dedicada a Mary Clemm: “...Los Angeles cuando se hablan suavemente al oído,/ no encuentran, entre sus ardientes palabras de amor,/ una expresión más ferviente que aquella de madre./...Mi madre, mi propia madre, que murió tan temprano,/ no era más que mi madre,/ pero tú, eres la madre de la que yo amé con tanta ternura/ y así me eres más querida que aquella que yo conocí...”. Ver OEuvres Complètes. Editions du Seuil.
Poe, que era huérfano, no había conocido a su madre y había encontrado en su suegra la comprensión y el afecto de una madre ideal, esa protectora incondicional que Baudelaire hubiera deseado para sí; Marie Clemm representaba su deseo de una madre ideal, en contraste con su propia madre que lo había abandonado por Aupick y nunca había respetado su vocación de escritor.
34. Jules Isaac Mirès —1989-1871— propietario del Pays y del Constitutionnel. Madmoiselle Dumay era su vecina.
35. “Lo bello siempre es raro” —Exposición Universal de 1855— y “lo bello siempre es asomborso” —Salón de 1859—. Ver Ecrits sur l’Art. Le Livre de Poche.
“Para algunos espíritus curiosos y blasés, el gozo de la fealdad proviene de un sentimiento más misterioso aún; la sed de lo desconocido y el gusto de lo horrible”.
Ver Le Catéchisme de la femme aimée. OEuvres Complètes. Editions du Seuil. Según Henri Troyat que cita este párrafo en su Baudelaire —Le Livre de Poche— se trata aquí de una alusión a la gran amante del poeta: Louchette, la affreuse juive, protagonista del célebre poema de las Flores del Mal.
36. Barbey, Ernest Prarond y aún Baudelaire habían reprochado a Banville su materialismo. El poema XII de Stalactites, dedicado a Baudelaire, comienza precisamente por ese verso: “O poeta, es necesario, adoremos la Materia”. En su estudio sobre Banville, Baudelaire escribe: “Yo he dicho —y ya no recuerdo dónde— que la poesía de Banville representa las bellas horas de la vida; es decir las horas en las que uno se siente feliz de pensar y de vivir”. Ver Les Poètes Français, la famosa antología de Eugène Crépet publicada por primera vez en Hachette, Agosto de 1862. Ver OEuvres. La Plèiade.
37. “Una sonrisa y una lágrima en el rostro de un coloso”. Victor Hugo, 1861. Nota de Jacques Crépet.
38. Brierre de Boismont, psiquiatra, amigo de Nerval y de Vigny, autor de un ensayo sobre el suicidio publicado en 1856. El pasaje en cuestión, fue extraído de la carta de un suicida publicada por el mismo Brierre de Boismont:
“Vivir con un ser que no siente por vos más que aversión; que busca todas las ocasiones para molestarte o contrariarte; que arma querellas en torno a motivos tan frívolos que ruborizarían hasta a una mujer vulgar; que se apega a vos como una furia y no espera de vos más que malas intenciones o acciones culpables. Tal es mi posición: yo ya me hubiera sincerado si no hubiera sido necesario tomar uno de esos partidos violentos que son el último recurso contra un mal sin remedio. Este partido era el que me separaría para siempre de mi enemigo implacable”.
Si la atención de Baudelaire fue atraída por esas líneas, publicadas en 1856, es por que ellas reflejan el estado de espíritu en el que el mismo se encontraba al compartir su vida con Jeanne Duval, al punto de describir a su madre, el 27 de marzo de 1852, su situación con palabras similares:
“VIVIR CON UN SER que no reconoce en ningún grado vuestros esfuerzos, que los contraría por una torpeza o una malignidad permanente, que no os considera más que como un doméstico y su propiedad... ¿Será posible?... Heme aquí, cuatro meses que pienso en ello... hay que partir. Pero partir DEFINITIVAMENTE”.
Nota de André Guyaux, op. cit.
39. Se refiere a De tranquilidade animi de Séneca y Las Exhortaciones a Stágira de San Juan Crisóstomo. Ambos son citados por Brierre de Boismont op. cit. nota 28. Id. André Guyaux, op. cit.
40. Otro apartado de la obra de Boissmont sobre el suicidio.
Del latín acetum, vinagre, de acere, ser agrio. Derivados acedar, 1490; acedera, mitad del siglo XIV; acedia, 1495. Ver Joan Corominas. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Gredos.
La acedia es la amargura del carácter; varios personajes del siglo XIX se quejan de sufrir de ese estado psicológico. Nietzsche hace interesantes reflexiones sobre la acedia en El nihilismo europeo, primera parte de los escritos póstumos publicados bajo el título de Voluntad de Poder.
41. “El tedio de la vida”. Otro apartado de la obra de Boissmont sobre el suicidio.
42. El drogado “se vuelve la expresión viviente y extrema del proverbio que dice: la pasión relaciona todo con ella misma”. Le Poëme du Hachish. En Les Paradis Artificiels. Le Livre de Poche.
Es interesante recordar las palabras del Cohete 14.4. Taedium vitae; porque en sus Memories of an opium eater Thomas de Quincey afirma que: “el opio y las drogas en general son el único gran remedio contra el taedium vitae”.
43. El famoso párrafo que inspiró la imagen romántica de la belleza Satánica y el canon estético del dandismo dice así:
“Their dread Commander; he above the rest
in shape and gesture proudly eminent
Stood like a Tow’r; his form had yet not lost
All her Original brightness, not appear’d
Less than Arch Angel ruin’d and th’excess
Of Glory obscured: As when the Sun new-ris’n
Looks through the Horizontal misty Air
Shorn of his Beams, or from behind the Moon
In dim Eclipse disastrous twilight sheds
On half the Nations, and with fear of change
Perplexes Monarchs, Darken’d so, yet shone
Above them all th’Arch Angel; but his face
Deep scars of thunder had intrencht, and care
Sat on his faded cheek, but under Brows
Of dauntless courage, and considerate Pride
Waiting revenge: cruel his eye, but cast
Signs of remorse and passion to behold.”
Milton, Paradise Lost. Signet Classics.
(Su temido comandante sobre los demás en estatura y gesto descollaba soberbio,/ erguido como una torre, pues su forma/ aún no había perdido el brillo original y no parecía nada inferior a un ángel caído./Su oscurecido exceso de gloria era, como el de un nuevo sol que, mirando/ a través de las brumas del horizonte privado de sus rayos,/o detrás de la luna, en un pálido eclipse,/sobre la mitad de las naciones derrama/ su funesta luz crepuscular dejando a los Monarcas perplejos de miedo ante el cambio./Así oscurecido y aún radiante sobre ellos el Arcángel/deja entrever en su rostro las oscuras cicatrices/ que el trueno ha tallado y la inquietud en sus pálidas mejillas./Bajo las pestañas un coraje temerario y un orgullo paciente que espera la venganza./Crueles son sus ojos de los que aún asoman signos de compasión y remordimiento).
44. “El dandy debe aspirar a ser sublime sin interrupción; debe vivir y dormir delante de un espejo”. Ver Mi Corazón al Desnudo, 5.4.
La autoadoración puede ser relacionada como lo ha hecho Jacques Crépet con el Homme Dieu al que la droga impulsa “a admirarse a sí mismo sin cesar y precipitándolo día tras día hacia el abismo luminoso en el que adora su rostro de Narciso”. Ver Poëme du Hachish. Paradis Artificiels.
En el mismo párrafo Baudelaire utiliza la expresión “hechizería evocativa” que aparece en Théophile Gautier: “Manejar sabiamente una lengua es practicar una suerte de hechicería evocativa”. OEuvres complètes. La Plèiade.
45. Esta línea comienza por la palabra tourn primeras sílabas del verbo tourner abandonada en beneficio de Coup d’oeil. La frase termina con la expresión tournure d’esprit satanique que he traducido como “giro satánico del espíritu”. Evidentemente lo que está en juego es el cambio de la percepción —probablemente bajo los aspectos de algún estimulante— hacia esa mirada, concebida como satánica, en la misma medida en que ella forma parte del sistema de la «autoidolatría». La mirada constituye el centro de la belleza narcicista porque ella integra las cosas al yo de la misma forma en que lo hace el espejo. Esta mirada especular ha sido considerada por Sartre como la gran distancia que separa al poeta de los otros.
Baudelaire debe vivir y morir —como el mismo lo ha dicho— ante el espejo de su propia mirada.
“La actitud original de Baudelaire es la de un hombre que se estudia a sí mismo. Se examina como Narciso. No existe en él una conciencia inmediata que no esté traspasada por una aguda mirada. Para nosotros, basta ver el árbol o la casa; totalmente absortos en su contemplación, nos olvidamos de nosotros mismos. Baudelaire es el hombre que jamás se olvida. Se contempla mientras se mira; mira para verse mirar; contempla su conciencia del árbol, de la casa, y las cosas sólo se le revelan a través de ella, más pálidas, más pequeñas, menos conmovedoras, como si las viera a través de unos anteojos. No se señalan unas a otras como la flecha indica el camino, o como el registro marca la página, y el espíritu de Baudelaire nunca se pierde en ese dédalo. La misión inmediata de esas cosas, por el contrario, es la de remitir la conciencia a sí misma... Hay una distancia original de Baudelaire al mundo que no es la nuestra; entre los objetos y él se inserta siempre una translucidez un poco húmeda, un poco demasiado rendida, como un temblor de aire cálido en verano. Y esta conciencia observada, espiada, que se siente observada mientras realiza sus operaciones habituales, pierde al mismo tiempo su naturalidad, como el niño que juega bajo la mirada de los adultos.”
J. P. Sartre, Baudelaire, traducción de Aurora Bernardez. Alianza.
46.La expresión remite a la belleza femenina estragada, por los abusos de la vida nocturna. No existe una palabra que pueda traducir los ecos del francés:blasé; hastío del mundo, aburrimiento de todo, indiferencia, etc. que ya se ha convertido en una expresión universal. La figura ha llegado a representar una cierta figura de la condición femenina y un complejo cultural propio de la modernidad.
47.Se ha tomado a este Cohete como el programa de la excuela de poesía postromántica conocida como “Simbolismo”. Ver Paul Valéry. Sobre la existencia del simbolismo. Estudios literarios. Visor. Y también José Pierre, L’Univers Simboliste. Somogy.
48. Este párrafo es el esbozo de Perte d’auréole —Pérdida de Aureola— en los Petits poèmes en prose. Mientras que en esta obra el incidente es cerrado con un recurso al humor negro: otro poeta mediocre descubrirá la aureola y será feliz con ella; en el sketch íntimo de los Cohetes, la pérdida de aureola es vivida angustiosamente y puede ser comparado con otras terribles experiencias de la “ausencia” que persigue a Baudelaire durante estos años y que está relacionada con la enfermedad a la que habría de sucumbir. Ver Cohetes 23.3.
49. “Autopurificación y anti-humanidad”; en inglés en el original
50. Ver Cohetes 3.1., nota 7.
51. En Le Diable Amoureux, de Jacques Cazotte, el diablo aparece bajo la forma de un gigantesco camello que más tarde se metamorfosea en la hermosa Biondetta para seducir al pobre Alvaro. Ver El Diablo Enamorado, Península.
52. Esbozo del poema “Galant Tireur” en los Petits poémes en prose.
53. “Yo quisiera poner a toda la raza humana en mi contra”.
Baudelaire, carta a su madre —23 de diciembre de 1865.
54. Ver nota 24.
55. “Los hombres que han sido educados por mujeres y entre las mujeres no se parecen en absoluto a los otros hombres... El hombre que, desde el comienzo ha estado bañado largo tiempo en la suave atmósfera de la mujer, en el olor de sus manos, de sus senos, de sus rodillas, de su cabello, de sus ropas suaves y flotantes... ha contraído allí una delicadeza en la piel y una distinción en el acento, una especie de androginia, sin la cual el genio más áspero y más viril permanece —en relación con lo que es perfecto en el arte— como un ser incompleto. En fin, lo que quiero decir es que, el gusto precoz por el mundo femenino, mundi muliebris, por todo ese aparato ondulante, centelleante y perfumado, hace a los genios superiores”. Un mangeur d’opium. Les Paradis Artificiels.
56. No es necesario mencionar aquí a Edgar Poe a quien ya hemos dedicado suficiente espacio, pero sí podemos recordar algunos datos de la relación con los otros dos autores mencionados a propósito de la nota eterna.
En referencia a Chateaubriand, sabemos que Baudelaire leyó las Memorias de Ultratumba alrededor de 1859. Con frecuencia llamaba a su autor padre del ‘dandismo literario’. En Un comedor de Opio —1860— evoca ese “acento que no es sólo sobrenatural, sino casi extraño a la humanidad, mitad terrestre y mitad extraterrestre, que a veces encontramos en las Memorias de Ultratumba, cuando callan la cólera, o el orgullo heridos y el desprecio del gran René por las cosas de la tierra se transforma en completo desinterés”.
Entre sus proyectos aparece la idea de escribir un libro sobre Chateaubriand a quien considera “en el centro de su sistema de dandismo”. Ver Jean Claude Berchet. Baudelaire lecteur de Chateaubriand. Bulletin de la Société Chateaubriand, nro. 22, 1979.
Alphonse Rabbe —1786-1830— cuyo Album d’un pessimiste, publicado póstumamente, era considerado en alta estima por Baudelaire, no ha obtenido la fama que Victor Hugo le auguraba. Desfigurado por una blenorragia a los veintiocho años se suicidó en una terrible noche de San Silvestre en 1829. Su obra puede ser considerada como una obsesión con el suicidio que habría de consumar; en particular su Tratado de la Desesperación que era una de las lecturas favoritas de Baudelaire.
57. En su primer Salón de 1846, Baudelaire hacía del republicano “un enemigo de las rosas y los perfumes, un fanático de los utensilios... un enemigo de Watteau, un enemigo declarado del lujo, de las letras y las bellas artes, iconoclasta jurado, verdugo de Venus y Apolo”.
58. Cohetes 18.8. “Lo que tiene de embriagante el mal gusto, es el placer aristocrático de disgustar a los otros”. Aquí el mal gusto es una forma de épater le bourgeois. Una vez más Baudelaire es el precursor de muchas actitudes de la vanguardia contemporánea.
En 1846 el cliché —Baudelaire le llama poncif— fue ligado a las “ideas vulgares y banales” que suscitan el “horror de los grandes artistas”. Pero, sobre el final de su vida, Baudelaire parece divertirse y provocar al arte establecido con un uso muy personal del mal gusto, de la banalidad y muchas de sus obras revelan un amor por el kitsch. Como ya lo han señalado otros, toda la corriente postromántica, el simbolismo y los decadentes harán del kitsch un arma y un capricho estético.
Ver Matei Calinescu. “Kitsch”, en Cinco caras de la modernidad. Tecnos.
59. Concepto. En italiano en el original.
60. En el original sexe volage, es susceptible de múltiples sentidos relacionados: voluble, veleta, volátil, cambiante, inconstante, etc. cualidades típicas de la mujer vanidosa —otro posible adjetivo que connota volage.
61. Hildebrand era el nombre del abad de Cluny —futuro Gregorio VII— de quien Enrique IV esperó la absolución durante tres días de penitencia en Canossa —enero de 1077—. Baudelaire supone una relación inversa entre Pío IX y Napoleón III, el príncipe Napoleón le había dirigido el 18 de agosto de 1849 a Edgar Ney, último hijo del mariscal en misión del Vaticano, una carta para que obtuviera del Papa la amnistía y las reformas liberales a cambio de su apoyo para el restablecimiento del poder temporal. De allí el “cesarismo”.
62. “Encontré una vez, en un artículo de Barbey d’Aurevilly, una exclamación de tristeza filosófica que resume todo lo que yo quisiera decir acerca del tema (la superioridad de los primitivos): ‘¡Pueblos civilizados que arrojáis sin cesar la piedra a los salvajes, muy pronto no mereceréis ni siquiera ser idólatras!’.” Nouvelles notes sur Edgar Poe, 1857.
Ver también Mi Corazón al desnudo 58.1.: “Pueblos nómades, pastores, cazadores, agricultores y aún antropófagos, todos pueden ser superiores, por la energía, por la dignidad personal, a nuestras razas de Occidente. Estas quizás serán destruídas”.
La idea puede considerarse una creencia generalizada del Romanticismo: “Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado”. Giacomo Leopardi. Zibaldone di Pensieri. 1820.
63. Como protesta por el golpe de estado de Napoleón III Victor Hugo se asiló en Bélgica; allí publicó un manifiesto llamado Napoleón Le Petit donde acusaba al dictador de “asesinar a la civilización en su propio santuario”, aludiendo a la masacre del 4 de diciambre de 1851, cuando la soldadesca impuso el terror en Paris. Más tarde Hugo se retiró a la isla de Jersey, ubicada en el canal de la Mancha, bajo control de Inglaterra. Allí escribió, en 1853, Les Chatiments, una oda contra Napoleón III.
El texto de Baudelaire es posterior a 1855 y en esta época Victor Hugo ya no se encontraba en Jersey, lugar de residencia que Baudelaire le atribuye. El gran poeta permaneció en el exilio hasta 1870 cuando el “alegre imperio” se derrumbó ante las tropas prusianas en la batalla de Sedan.
64. Como puede verse por estos párrafos la relación de Baudelaire con Victor Hugo estaba llena de resentimiento. Sin embargo, durante toda su vida Baudelaire se cuidó muy bien de manifestar sus emociones abiertamente. En una carta a su madre —agosto de 1862— donde habla acerca de su falso elogio de Los Miserables, la cólera estalla:
“Este libro es inmundo e inepto. Demostré, con relación a ese tema, que poseía el arte de mentir. Me escribió para agradecérmelo, una carta absolutamente ridícula. Lo que prueba que un gran hombre puede ser un tonto”.
65. Saint Beuve en Le Constitutional —del 28 de julio de 1862— se burla del provincial M. de Pontmartin autor de un resumen del volumen de Poe Historias Extraordinarias (L’Assemblée nationale, 12 abril de 1856), que había disgustado a Baudelaire.
66. Exclamación de un personaje de Melmoth the Wanderer de Marturin, novela publicada en 1820 y que fuera considerada una obra maestra del género negro.
Entre los Projets et notes diverses figura un proyecto de novela que ha sido puesto en relación con este fragmento:
“Las últimas palpitaciones del mundo.
Los últimos hombres.
Luchas, rivalidades. El Odio, el gusto por la destrucción y la prosperidad.
Los amores, en la decrepitud de la humanidad.
(Evitar el último hombre).
Distancias inmensas.
Cada soberano no tiene más que cincuenta hombres armados”.
Ver Oeuvres Complétes. Editions du Seuil.
67. El “infame Siécle” periódico liberal belga odiado por Baudelaire.
68. Aquí comienza un grupo de aforismos asociados desde la época de la edición Crépet a Fusées, conforman un grupo paralelo que, desprendiéndose de los mismos Cohetes va cobrando un perfil propio. Higiene, conducta y moral, es el nombre de una rúbrica cuyo modelo es The Conduct of Life de Ralph Waldo Emerson, citado varias veces en los escritos póstumos.
69. “... 23 de enero de 1862, Baudelaire estaba en plena campaña para ingresar a la Academia Francesa. El día 26 escribió a Vigny que, entre las causas de su retraso en darle las gracias por su ayuda, había ‘un accidente físico’. La advertencia fué por lo tanto registrada, pero Baudelaire no hizo nada para conjurar la amenaza. De manera que todo le parecía bueno, incluyendo claro está, la campaña académica, para no instalarse en Honfleur* donde hubiese podido llevar, al lado de su madre, una vida ordenada. A estas alturas, la amenaza no podía ser alejada del todo, pero quizás fuera posible retrasar el golpe. Baudelaire vivía con el pensamiento de la muerte, de una muerte que a veces deseaba. Esta obsesión fúnebre se vió reforzada por el fallecimiento de su hermanastro, ocurrido el 14 de abril de 1862. Alphonse murió a consecuencia de una hemorragia cerebral seguida de hemiplejia”. Claude Pichois y Jean Ziegler, Baudelaire. Debates.
*“¡A Honfleur, lo más rápido posible, antes de caer más bajo. ¡Qué de presentimientos y de signos ya enviados por Dios de que ha llegado la hora de actuar urgentemente, de considerar el minuto presente como el más importante de todos y de transformar en perpetua voluptuosidad mi tormento ordinario, es decir el Trabajo!”. Ver Higiene, Conducta, Método, Moral 1.1.
70. Claude Pichois, Jean Ziegler. Baudelaire. Debates. Ver prólogo.

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